Andrea Martínez

Esto Es Para Esto #004 Andrea Martínez y La Distancia

Por: K Navarro

Esto Es Para Esto surge de una necesidad de ser visto, un espacio donde las inquietudes cinematográficas y las virtudes narrativas pueden ser y dejar ser. En esta edición, Kike Navarro tuvo una plática con Andrea Martínez sobre su ópera prima, de lanzarse sin más al vacío de hacer una película, El Teorema, el catolicismo en el Nuevo Reino de León y la identidad de género.

Vinimos a hacer pruebas a la Cineteca.

Subo la rampa y encuentro a Martín, en la caja de la dulcería está Andrea terminando de comprar chocolates de letras y me da algunos.

Dejaron descargando la película. Salimos a esperar.

Para cuando conocí a Andrea Martínez el año pasado en una proyección de Series Web, donde estuvieron sus reportajes de Cristian Castro, ya había terminado de rodar su primer largometraje producido por El Teorema, protagonizado por Ana Riojas y Karen Martí, y con la fotografía de Juansa Avalos.

La Distancia · Andrea Martínez

1h27min | MTY-MX (2018)

Ana es una recién egresada de la universidad que está buscando su lugar en el mundo. Todo va de acuerdo a sus planes cuando su novio decide que quiere estudiar una maestría en el extranjero y Ana emprende una odisea emocional hacia su propia independencia.

 

¿Cómo y cuándo surge La Distancia?

La empecé a escribir en el 2014 con una beca del PECDA de CONARTE para escritura de guion de largometraje, en realidad me la dieron para otro guión que se llama ‘La sangre que corre en nuestras venas’, pero era un guión muy ambicioso y sabía que no lo iba a poder terminar. Terminé de escribir la peli a finales del 2014 y con dinero propio y apoyos de la familia de mi papá fue que la grabamos en el 2015.

La Distancia, una película que transita un momento crucial en la relación de una mujer, se ha transformado múltiples veces desde el guión.

Otro guión, ‘La distancia entre los seres queridos’, también era más ambicioso. Toda La Distancia está en travels que van de un personaje a otro y este espacio emocional de Ana (Ana Riojas), en el guión original me imaginaba estos travels pero por decir, desde un cuarto y que se saliera por la ventana y se fuera por toda la ciudad, ¿no? Acá bien ambicioso y fue como No, no se puede… Hazlo bien (reímos) y ya repensé la historia más pequeña y los espacios a los que tenía acceso, y en vez de usar drones volando, puse un riel de dolly de quince metros que permitía esos planos secuencias.

La película se estrenó hasta el 2018, atrasada por la desafortunada muerte de una computadora y la pérdida del primer corte.

Cuando empecé a filmar, me lancé a hacerlo sin dinero para post-producción porque ya quería tener un largometraje, y un maestro que se llama Julián Hernández (Yo soy la felicidad de este mundo) me dijo «Pues la verdad a veces me lanzo a tirar pelis sin post y luego ya veo a ver de dónde me dan apoyos», porque como menos gente se lanza a hacer pelis así, están menos competidos los fondos de post, pero igual tuve mala suerte y no me dieron ninguno después de varios años de intentarlo. Terminé la peli por mi cuenta y la estuvimos post produciendo en el 2017 e inicios de 2018.

La distancia que recorre la cámara de un punto a otro en un travel, la distancia física y emocional de Ana, y la distancia entre las palabras de sus diálogos que vamos recorriendo como espectadores.

Uno de los temas principales es el aislamiento emocional que tiene Ana y la imposibilidad de conectar con otras personas, y cómo busca hacerlo muchas veces de manera corporal. Me parecía muy importante centrarme en Ana y en cómo ella veía las cosas.

Cuando hice mi corto El Despertar (con Camila Sodi), no quedé muy contenta con el resultado, sobre todo por el manejo del tiempo y sentía que le faltaba un poco de empatía hacia mi protagonista. Entonces Julián me enseñó un poco más de dirección, y me inspiré mucho en su película Mil Nubes de Paz (cercan el cielo, amor, jamás acabarás de ser amor) su opera prima, que también usa muchos planos secuencia y también trata de un personaje deambulando triste por otra persona.

¿Cómo te sientes con el recibimiento de la película?

Muy bien, la verdad. Uno hace su primer peli y siempre está «Ah ojalá quede en Cannes y ojalá…» Y luego ya uno va creciendo, va a aterrizando a la realidad… Hay mucho cine que ver y mucho cine que es buenísimo, entonces resaltar es difícil, pero ha tenido buenos espacios y buen contacto con la audiencia. Ahorita ya en vez de centrarme en que quede en un festival grandote, quiero que todo mundo la vea, estoy pensando en maneras alternativas de distribución, a lo mejor llevarla yo a los puestos piratas y darles las copias para que las vendan.

Ha tenido muy buen recibimiento con la audiencia femenina. Eso me parece muy chido porque cuando se estrenó en el FIC (Monterrey) hubo una crítica: «El personaje femenino es egocéntrico y súper mal personaje, bien envidiosa» y  no le dijeron puta pero eso le querían decir;  era un crítico masculino. Equis. Luego con la audiencia femenina, se me acercaban al final de la función diciéndome «Empaticé mucho con Ana, ví mi relación ahí», y ver ambas cosas me ha gustado mucho, ver que sí logré en ciertas personas esa intimidad con el personaje, más allá de que tenga veinte minutos de sexo o no la película.

En su momento también leí alguna crítica sobre las escenas de sexo en la película, y no es sorpresa que haya generado esa polarización sobretodo en Monterrey, en el persignado Nuevo Reino de León, donde recién criminalizaron el aborto.

De hecho mi nueva peli trata un poco de la figura de la mujer en Nuevo León y de cómo se permeó la religión católica sobre todo dentro de mi familia y nuestras costumbres, y después de ver que se criminalizó el aborto, me parece muy pertinente el cine que estoy haciendo ahorita. Sobre eso van mis nuevas ideas.

Del Teorema de los memes a La Distancia

El Teorema fue un proyecto que empecé porque quería atraer audiencia hacia mí como productora audiovisual, y en aquel entonces estaba trabajando en una agencia de publicidad, tenía que escribir un personaje que se llamaba El Plomero confiable y escribía sus menciones para multimedios, guiones que actuaban en Chavana y estaba muy divertido burlarse de lo que podía hacer con el crew de Las noches del futbol, me empezó a divertir hacer sketches, me familiaricé con lo que le gusta a la audiencia de internet y ahí fue como empezó El Teorema, y luego ya fue muy difícil que la gente se desprendiera de mi ser de Cristian Castro y de los memes.

Tiene que ver cómo aprecian las cosas en internet, como están al alcance de todos y son gratis, la gente siente que se merece esas cosas gratis y no respetan a los autores que los entretienen. En una sala de cine, tal vez a la gente no le gusta la película pero jamás van a decir ‘Pinche huevón nada más está haciendo películas y es un idiota’, como en internet sí lo harían con cualquier cosa que subas.

¿Llegaste a tener haters? 

Uh… En el 2015 hubo un grupo en Hispachan que reveló mi nombre de verdad y empezaron a inventar rumores. Tenía un buen de hate, pero allá en el 2015 cuando los memes eran algo y el teorema figuraba en Facebook. Siento que su tiempo ya pasó.

Ahorita tengo un proyecto que se llama Texto Verde, son cuentos en formato de greentext como los de 4chan y saqué un libro el año pasado, una antología con Marcela Santos, juntas co-escribimos el primer libro y el segundo me lo estoy aventando yo; es mi proyecto, y en internet hay hate de «¿Por qué le daríamos dinero a alguien por escribir textos?», es la mentalidad de la gente en internet.

Largometraje La distancia

Como cineasta y mujer trans, me interesa bastante conocer y saber de personas con distintas expresiones de género que existen en el cine ¿Cómo ha sido vivir tu transición y al mismo tiempo realizar una película?

Fue con mi segunda peli. Tenía que ponerme de personaje principal porque era esencial, es una película sobre mi adopción y sobre la figura de mi mamá, entonces al verme y cómo iba a retratarme me di cuenta de que toda esta construcción masculina era precisamente eso, una fachada.

Leyendo más sobre el género y cómo es un performance, me fui dando cuenta de muchas cosas de mí que no eran realmente mías, tuve una crisis de identidad, y hubo como seis o siete meses en los que estuve filmando la peli que me identificaba como mujer y eso me llevó a tener problemas; perdí mi trabajo y no pude conseguir otro, amigos de la secundaria me bloquearon porque los hacía sentir incómodos y conforme iba leyendo más, llegué a mi identidad actual.

Me identifico como no binaria, o cuir/queer, y ya no creo que el género masculino o femenino tenga que darme inherentemente alguna característica o personalidad, me siento más tranquila con eso. Así como ahorita puedo estar en las fachas más fachas del mundo, mañana me pongo vestido y tacones o lo que sea, entonces digamos que ya no me molesta tanto la sociedad. Hubo un tiempo en el que no podía ir a trabajar. Por ejemplo, en pantalones porque no me sentía a gusto, tranquila, como yo, y no sé… Ahorita ya no le doy ese valor a las prendas.

Así como pueden ser una prisión puede ser algo liberador

Me acuerdo la primera fiesta a la que fuí en vestido. Yo creo que fue la primera fiesta en la que bailé en mi vida así hasta el piso,con la bolita de gente. «¡Eh Andrea baila!», en mi vida había hecho eso pero no sé, traer un vestido me da la seguridad de hacerlo, ser yo misma.

La Distancia se estrenó en Marzo de 2018 en la 4ta Edición del FELACOS (Festival de Largos y Cortos de Santiago) en Chile. Después en el FIC Monterrey, ganando Mejor Largometraje de Nuevo León, en el Illambra Independent Film Festival en Berlí, FIC Autor de Guadalajara y también en Cinetekton en Puebla donde se proyectó en la UAP.

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