El coronavirus

El Coronavirus está quemando mi cerebro

Texto: Santiago Caamal

No recuerdo siquiera cuándo empecé a escuchar el término «coronavirus», pero estoy seguro que no me importó mucho; mi primera reacción habrá sido algo como «Vaya, este rollo me recuerda al ébola». La primera vez que tomé consciencia del virus, fue cuando un artista llamado Mr. Cumbia sacó “La Cumbia Del Coronavirus”, incluso me aprendí la canción de lo surreal que era, hasta ese momento todo era un chiste para mí, pensé que no pasaría a más, pero en las reu con mis amistades el tema comenzó a hacerse común, yo cantaba la cumbia del coronavirus cuando alguien estornudaba inocentemente y los demás se reían. A su vez, yo tenía muchos planes, tanto a corto como a mediano plazo con los cuales me encontraba en pleno desarrollo, pero, poco a poco escuchaba términos como “cuarentena” y “contingencia” con más frecuencia, aún así mi entusiasmo no se apagaba, seguía a bordo, nada se iba a cancelar, todo iba a seguir.

Mis padres comenzaron a hablar del Coronavirus o Covid-19, mientras cenábamos y yo llegué a pensar «este rollo está llegando muy lejos, para que mis padres ya lo conozcan». Un día las clases comenzaron a suspenderse y antes de preocuparme yo me sentí feliz porque mis compas tendrían más tiempo libre para salir y echar los cotos que nos habíamos prometido desde fin de año. Pronto supe que no era el caso, pues en realidad entramos en el universo de la cuarentena. Días más tarde aparecería el personaje López Gatell, que más allá de los memes fue tomando protagonismo en este asunto, al menos en mi país.

Escuché en una tocada en vivo a la que asistí, que los conciertos nacionales se empezaban a modificar, leía en instagram que Flying Lotus canceló su presentación en el Nrmal y la gente reaccionó enojada, después muchos eventos empezaron a ser cancelados, eso incluía a los que mis amigos asistirían como el de Tame Impala + MGMT + Clairo, un amigo incluso fue al Vive Latino y volvió. Poco a poco mis planes fueron cancelándose también, muchos negocios de los que obtendría recursos también empezaron a cerrar, pero bueno, yo seguía normal en casa, o al menos eso pensé hasta que mi padre llegó un día y me dijo que la empresa donde trabaja cerraría sus sucursales por órdenes gubernamentales, me sentí aterrado a la idea de tener a mi padre en casa por “un mes” pues he vivido prácticamente solo desde los 18 años.

Trataba de salir con mis amistades de vez en cuando, pero empezó la segunda fase y mi consciencia ya de por sí muy sucia no quería aceptar que no debía salir de casa. Eventualmente lo asimilé y dejé de salir, poco a poco la palabras cuarentena, contingencia, covid y coronavirus se colaban en cada una de las conversaciones a mi alrededor y pensé «no es tan malo, tú ya sabes estar contigo mismo». Resulta que la raza empezó a hacer visible su aburrimiento, ya todo el feed en mi timeline, tenía cadenas, cadenas de puntos en fb, cadenas de likes en tt,  cadenas de fotos en ig y ese aburrimiento se me transmitió de alguna forma. Pronto, a no sabía de qué escribir, ya no sabía qué hacer con mis planes, con quién hablar, en qué pensar…

Comer empezó a perder el sentido, ya no comía por tener hambre, sino para saciar algo dentro de mi cerebro. Comencé a dormir una hora más tarde cada día, fruto de mi ansiedad, incluso veía la hora a las 00:00 y pensaba «hoy sí que me duermo temprano,» pero terminaba durmiéndome a las 3, 4, 5 y a despertar más y más tarde.

Mi mente no terminaba de creer que el 30 de abril finalizaría la cuarentena, de hecho, ahora se ha aplazado a Mayo y recién comienza la fase tres. Me pregunto muy seguido si esto seguirá creciendo, porque a veces, cuando voy por mi madre a su trabajo (ella sigue trabajando), veo cada vez menos gente en la calle, veo más policías y a cada individuo con un cubrebocas (en mi estado se castiga a quienes salgan sin cubrebocas con multas) y esto no le permite a mi cerebro estar tranquilo; algo malo está pasando y no lo podemos ignorar, pues a la par esperamos que todo regrese a como era antes.

Hay algunas cosas que me mantienen cuerdo y definitivamente son las cosas positivas que ha generado esto, como la preocupación por los demás, interesarse en el bienestar mental de quienes te importan y también de su salud, los muy importantes “cuando todo esto termine”, “después de la cuarentena”, “en un mes”, y todas esas promesas de encontrarnos de nuevo con esas personas que nos llenan. Además, ahora podremos valorar más estar con nosotros mismos y pasar el rato con los compas, aprovechar el tiempo y las oportunidades para hacer las cosas que pospusimos una y otra vez. Trato de frenar la preocupación del mañana pensando que precisamente habrá un mañana: estoy esperando el día que este virus y sus implicaciones dejen de lastimar las mentes de quienes yo quiero, espero el día en el que ya pueda estar tranquilo de que todos estarán bien, espero el día en el que quiera recordar el rewind del 2020 del en un video recopilatorio y decirle a mis amigos y amigas «¿Te acuerdas?«

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