El bullying que me hicieron por ver Naruto y cómo él me ayudó a superarlo

Texto: Santiago Caamal

Por ahí del 2004 cuando estaba cumpliendo 8 años, mis amigos de la otra cuadra y yo, teníamos un amigo bastante mayor al que le decíamos «tío» (tenía más o menos 18) y aunque no recuerdo su nombre, recuerdo que era otaku y que me regaló mi primer DVD pirata de Naruto, este incluía los capítulos de la invasión de Konoha por parte de la Arena.

Naruto es una serie japonesa creada en 2002 por TVTokio y Estudio Pierrot basada en el manga original de Masashi Kishimoto creado en 1999 y finalizado en 2014, este fue considerado por el anime más visto en la década que recién terminó y a su vez es uno de los mangas y animes más exitosos de la historia junto con Dragon Ball.

Después de comenzar a verla no hubo vuelta atrás, nunca más volví a disfrutar de Dragon Ball, me la pasaba comprando DVDs ilegales en la plaza, disfrazándome de sus personajes en día de muertos, dibujándolos en todas mis libretas e imitando sus jutsus como el morro hiperactivo que toda la vida he sido.

Cuando Naruto comenzó a traducirse en español y posteriormente a emitirse en Cartoon Network Latino América (2007), mi generación estaba en una etapa en la que «ya no queríamos ver más caricaturas» y tristemente Naruto era considerada una. Cuando todo esto ocurrió yo ya estaba muy adelantado en la historia en su idioma original tanto en el manga como en el anime; iba al ciber café de la cuadra a leer mangas mal traducidos en español, (incluso tenía un primo lejano que me dejó leer en físico la vez que Sasuke mata a Orochimaru) por lo que era evidente mi obsesivo fanatismo por Naruto, y eso particularmente no les encantaba a los otros chicos y chicas de mi primaria. Se burlaban de cómo corría en educación física (obviamente como un Shinobi) y me apodaban «Nabruto» y «Naputo», cosa que obviamente me hacía sentir mal, e incluso cuando notaban que me sentía impotente, empleaban el clásico “quiere llorar” para rematar mi frustración.

Cuando pasé a la secundaria la cosa empeoró, desde el primer día que llevé mi bandana de la hoja amarrada a mi mochila empezaron los apodos. El primer día de clases me puse a dibujar en mis libretas al Naruto 6 colas y a Pain, cosa que llamó la atención de Álvaro, un niño de mi aula que también estaba dibujando a Naruto con 6 colas en su libreta y en el receso; me presentó a Aldo, un niño que tenía en su celular los openings del 1 al 6 en japonés en su celular, ¿qué coincidencia no?

Quién pensaría que estos dos niños junto con otros dos más, se convertirían en mis mejores amigos durante toda la secundaria (uno de ellos incluso sigue siendo mi mejor amigo en la actualidad). A todos nosotros nos apodaron «Bobitos» por el clásico grupo de bullys del aula, éramos un blanco fácil para burlas, maltrato físico e incluso psicológico; una vez a mi amigo Álvaro le enviaron una carta anónima por el día de San Valentín, nunca supimos lo que decía la carta pero se le vió llorando y después los bullys alardearon haber sido ellos quienes se la enviaron.

Gracias a mi personalidad extrovertida y mi hiperactividad pude tener muchísimos más grupos de amistades en la prepa por lo que preferí dejar de lado los traumas que tuve por sentirme culpable por ser niño y disfrutar una serie animada, claro, eso sólo duró hasta la facultad, cuando la popularización de Naruto y Naruto Shippuden rebasó las fronteras y se hizo una moda. Entre tantas cosas que a nuestra generación nos encanta llevar al extremo, salieron cosas como «Carrera de correr como Naruto», «Invadiremos el área 51 corriendo como Naruto«, memes como «No le entregues tu corazón a quien no vea Naruto» y hasta carteles feministas con la cara de Obito o Minato (lo cual está bien cool). Empecé a frustrarme demasiado porque no podía entender cómo ahora de (casi) adultos era más normal disfrutar e imitar de Naruto que cuando yo era un niño lleno de energía y de infantilismo. Mi coraje culminó cuando me enteré que incluso mis bullys vieron la serie en la prepa o están viéndola en estos años. Sentía que me hicieron sentirme mal por ser niño o incluso puberto en su momento.

Para mi buena o mala fortuna yo suelo ver Naruto desde el principio de vez en cuando y el año pasado la reinicié viendo a un youtuber que reacciona ocasionalmente al anime, y en el capítulo donde los aldeanos levantan a Naruto como un héroe después de derrotar a Nagato, me hice una pregunta que me cambió el panorama: ¿Qué me enseñó este personaje?

Aunque no me identifico demasiado con Uzumaki Naruto, este creció conmigo de alguna forma, y además de enseñarme a madurar y a luchar por tus amistades, me dí cuenta que él también sufrió bullying en toda su infancia y pubertad hasta que demostró ser más que un zorro bestial. En realidad hay un arco donde Naruto habla consigo mismo, y su yo interno le reclama todo el enojo y rencor que siente por el trato que la gente le dió y cómo ahora por haberles salvado la vida, todos han cambiado de parecer pero, ¿qué hubiese pasado si no lo hacía? en ese arco hay un episodio donde Naruto se abraza a sí mismo perdonándose y entendiendo los sentimientos de los demás. Todo esto me hizo pensar que a lo mejor antes fue de una forma, pero que ahora que ya soy mayor y el anime está de moda (al menos acá en Yucatán) puedo sentirme un poco más libre, un poco más entendido y menos solo por ver la serie que me acompaño casi toda mi vida.

Aún así rechazo todo tipo de bullying y/o ciberbullying, respetar los gustos ajenos no cuesta nada.

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