Super Troopers, los policías también se drogan

Texto: Diego Gerardo

¿Alguna vez se han chingado un edible con sus amigos y terminan grabando un cortometraje súper ridículo, irónico pero a la vez que captura de una forma honesta lo que era estar tostado? Tal vez fue un ejemplo muy específico porque me pasó recientemente, pero pues esa es la atmósfera que transmite Super Troopers (2002). El filme es protagonizado por el grupo de comedia Broken Lizard, que consiste en Jay Chandrasekhar (director de esta cinta), Kevin Heffernan, Steve Lemme, Paul Soter y Erik Stolhanske.

Un grupo de oficiales de la policía montada de Vermont cuidan la carretera de los automovilistas que sobrepasen el límite de velocidad, en general es un trabajo tranquilo que hace que los integrantes de la comisaría se pongan creativos con sus apuestas y métodos para interrogar a sus detenidos. Es como un tipo de Crazy Taxi pero con policías.

El problema es que como hay pocos arrestos, la gobernadora quiere cerrar la delegación porque son una pérdida de dinero; la misión de nuestros protagonistas es aumentar esos números o encontrarse con un caso importante para no quedarse sin trabajo.

Gran parte de la película consiste en ver a los policías poniendo multas a diferentes conductores de las formas más raras y extrañas posibles; meterse en riñas con el grupo de la policía local (sus archienemigos mortales); ver a Kevin Heffernan ser Kevin Heffernan y verlos alcoholizados o drogados disfrutando de caricaturas o causando desmadre en el pueblo.

Un pensamiento recurrente que se me viene mucho mientras veo stoner comedy’s y en especial ésta que siempre fue considerada desde sus inicios para serlo, ¿cómo será grabar esto?, ¿cómo es grabar a tu compa cogiendo con un oso falso o dispararle en los huevos para probar su nuevo protector de testículos? ¿Cómo se vienen esas estupideces a la cabeza? La respuesta claramente (no quiero decir que es con un buen churro, pero en parte lo es), es reunirse con gente creativa y que no tenga vergüenza en hacer el ridículo.

Super Troopers funciona por el hecho principal que gran parte de la trama se centra en la cannabis y su consumo; también los chistes, situaciones y diálogos suenan salidos de esas conversaciones después de fumar y dejar que el vomito verbal haga su efecto. Discusiones que si los waffles son mejores que los hot cakes (que sí lo son) se vuelven un tema serio a tratar con tus amigos una vez que consumen eso, Super Troopers matiene esa alma.

Gran parte de estos filmes están hechos para eso, para adentrarse a ese mundo de relajación y risas entre amigos, de embriagarse y divertirse.

Super Troopers es un clásico del género, así que, si buscan verse algo grifos el día de hoy con sus amigos, esta es una elección que no puede fallar y que aparte se puede aprender mucho de ella si olvidamos las reglas narrativas que tantos académicos y cineastas han hecho con el tiempo. A veces dejarse llevar lleva buenos resultados.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.