Color out of Space, un color que mata

Texto: Diego Gerardo

Uno de los desafíos más complicados que se le puede asignar a un equipo de producción es adaptar una historia de Howard Phillips Lovecraft a la pantalla grande. Son cuentos que funcionan a la perfección en la literatura, dejándonos a nosotros hacer el trabajo de tratar de visualizar las criaturas o lugares extraños que describe el autor; todo lo contrario a un guión técnico de cine que es más directo y conciso.

Son obvias las diferencias entre la palabra y lo visual. Lo que hacía especial al escritor de Providence era lo que se conoce hoy en día como “horror cósmico”, sus criaturas no eran fantasmas o demonios, si no, entes superiores cuyas formas son incomprensibles al ojo y mente humana; seres del espacio y otras dimensiones. El miedo en sus historias era el hacernos ver a los humanos como una nada, una pila de arena sin importancia alguna.

Lovecraft es alguien al que se lee a la perfección en papel, pero siempre hay un valiente que quiere llevar sus historias a otros medios porque muchos crecimos leyéndolo y su palabra los ha inspirado en sus obras. En este caso Elijah Wood y Daniel Noah se asociaron con Richard Stanley para dirigir un universo cinematográfico de sus cuentos en la pantalla grande, empezando con Color out of Space.

Basada en El Color que Cayó del Espacio, esta sigue los sucesos de una familia granjera que en su propiedad aterrizó un meteorito cuyo centro resplandecía de un color que el ojo humano no era capaz de procesar, incluso se dudó de categorizarlo como color. La historia va sobre cómo este meteorito empieza a causar estragos en los cultivos, entornos y la salud mental de la familia.

Es un relato corto y ambiguo que da demasiada libertad a los guionistas de hacer lo que quisieran con los personajes; más que hacer una adaptación fiel, decidieron ambientarla en nuestra época actual con celulares y computadoras para ver cómo este virus afecta a la mente de los Gardner dejándolos incomunicados, en garras del color y la demencia de ellos mismos.

La película dedica sus primeros minutos en presentarnos a los Gardner para que simpatices con ellos. Lavinia, la hija (Madeleine Arthur) quiere escapar a la gran ciudad y vivir un romance; Benny (Brendan Meyer) está contento en su hogar consumiendo marihuana a escondidas con su vecino y su perro; el hijo menor, Jack (Julian Hilliard) pues es un niño, ir a la escuela es su mayor preocupación; por último los padres, Theresa (Joely Richardson) y Nathan (Nicolas Cage), la primera es como una agente de bienes raíces y Cage es un granjero tratando de sobrevivir con su familia con su riesgoso negocio de alpacas.

El gran problema de la película era mostrar el color. La idea terrorífica de encontrar un nuevo color es parte esencial de lo que hace especial el relato original; cuando Nathan le explica a los policías que en la madrugada vió un color fucsia caer del cielo reconsidera y dice: “no, era como un color que nunca antes había visto”. Esto no termina de cuadrar, es obvio que estamos viendo un fucsia muy fuerte, o simplemente puede ser que Nathan es daltónico y fin.

Pero ¿Cómo muestras un color nuevo?, eso es imposible, aunque en Futurama hay un episodio donde descubren un color nuevo y ese capítulo está hecho en blanco y negro a propósito.

Independientemente, la película logra hacer una comedia oscura y maneja a la perfección el descenso a la vesania de cada miembro de la familia. Ver a Nicolas Cage interpretar a un demente siempre es entretenido, es un papel que ya tiene dominado y lo hace esplendido aquí.

Aquí no hay monstruo, el miedo viene más del paso del tiempo y ver cómo su lindo jardín ahora está completamente drenado de vida, se convierte en un erial maldito. Tampoco es un thriller psicológico como lo es Cam, pero sí es una experiencia alucinógena que en los últimos momentos te llega a poner tenso.

No es una adaptación 100% fiel; a los puristas y amantes de Lovecraft puede que no les llegue a encantar, pero es un filme divertido. Si no, pues existe una adaptación alemana llamada Die Farbe de Huan Vu que es un poco más silenciosa; sí narra los hechos exactamente como dice el libro y está hecha en blanco y negro a propósito.

Color out of Space es una película palomera con errores pero no le da pena tenerlos, hasta se enorgullecen de ellos. Con el simple hecho de que te haya dejado marcada una imagen en tu cabeza, es suficiente. Lamentablemente la película no se encuentra en plataformas legales todavía, tocaría esperar a ver cuando aterriza en cines mexicanos o en nuestros servicios de streaming.

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