Cam, tú vs. tu perfil de Instagram

Cam, tú vs. tu perfil de Instagram

Texto: Diego Gerardo

Si entramos al Twitter o Instagram de cualquier persona podemos darnos la idea de quién es, cómo piensa, cómo ve el mundo, cuáles son sus amistades, y hasta más; lo que se aprecia en redes sociales no es lo mismo que en el mundo real, si comparamos a la persona en su día a día con su perfil podemos encontrar bastantes diferencias. Somos muy cuidadosos con lo que compartimos y con todo con lo que alimentamos nuestros feeds, básicamente creamos una persona virtual. Imagina que un día ese yo virtual tomara vida y empezara a conversar con tus contactos; eso es algo que jamás se me había ocurrido y justo es la trama principal de la película debut del director Daniel Goldhaber y la guionista Isa Mazzei: Cam.

cam-poster_waves-magazine

La historia que nos narran Daniel e Iza es sobre una camgirl o webcam model llamada Alice (Madeline Brewer), quien es conocida como Lola dentro del mundillo. Ella es como otras chicas que realizan shows vía streaming en un sitio web donde las modelos realizan acciones que solicitan los usuarios: ya sea desnudarse, comer, golpearse, etcétera, estos gestos se piden a base de una propina que le genera dinero real a Alice y sus compañeras.

Alice está muy obsesionada con llegar al top 10 del ranking de su compañía y está dispuesta a hacer lo que sea con tal de subir de puesto, como rajarse la garganta en pleno show. Un día despierta y no puede acceder a su cuenta, tras indagar un poco, descubre que hay otra mujer idéntica a ella en vivo desde su perfil usurpando su identidad. Al principio piensa que es una repetición de uno de sus shows antiguos, pero al crearse una cuenta y ver que su doppelgänger le responde es cuando empieza el miedo.

La trama está basada en la propia experiencia de Isa Mazzei de cuando solía trabajar como camgirl y también en varios testimonios de otras trabajadoras sexuales. “Era reducida a ‘chica pálida de pelo rizado’ en PornHub, lo que resultaba como una profanación y sentía que estaba mirando una versión incorpórea de mí misma sobre la que ya no tenía control”, comenta la guionista en una entrevista en Vice sobre encontrar sus shows pirateados en otras webs.

cam-movie-still

Perder el control es lo que le sucede a Alice cuando Lola toma poder de su cuenta; de un día a otro el espacio privado de la protagonista está siendo invadido por lo que parece ser ella misma y no puede hacer absolutamente nada porque sus compañeras no tienen ni idea de que está sucediendo, su madre no puede enterarse de su profesión y la policía lo único que le interesa saber es “¿qué es lo más raro que has tenido que hacer?”, desprestigiando el trabajo y a la propia Alice.

Uno de los factores que más me llamaron la atención al ver Cam es cómo construye la tensión; tenemos a Alice en su cuarto pegada al monitor viendo a Lola hacer su show en su oficina, lo increíble es cuando su doppelgänger decide entrar al cuarto de Alice, la cual se levanta y coloca todo su peso en la puerta para impedir que este fantasma entre a su pieza, el único lugar donde ella se siente segura de pronto es asaltado en otra realidad, en el mundo virtual, en el mundo físico no pasó absolutamente nada. La puerta sigue cerrada pero en el show Lola abrió la puerta con facilidad y naturalidad, ella simplemente se acuesta en su cama y empieza a contarle a su audiencia datos privados de la vida de Alice.

El doxing es un tema fundamental en el film, que tú información personal sea publicada dentro del internet al alcance de cualquier usuario, esto es algo con lo que lidian miles de trabajadoras sexuales en el mundo, cuyo público promedio son hombres blancos heterosexuales que van a ellas para cumplir su fantasía de poder; naturalmente, ven a la mujer como un objeto sexual y no como una persona que se está ganando la vida.

Cam me ha sorprendido bastante; entré con expectativas de un film de terror comercial, infestado de clichés y tropos, pero es justamente lo contrario. Daniel e Isa realmente se enfocaron en pulir su mensaje (la película) para nosotros, los receptores. Su terror es más psicológico y atmosférico como los videojuegos de Silent Hill,  que se esfuerza más que su ambiente y los pequeños momentos que no llevan a nada te perturben mientras estés solo en tu cama ante de dormir.

Es una cinta que me pasó desapercibida y que vale la pena checar, la pongo al mismo nivel de las óperas primas de Ari Aster y Robert Eggers y ni siquiera cae en el cliché de usar demonios o rituales, sino algo peor que está al alcance de todos nosotros y te conoce a la perfección; el internet.

Cam se encuentra disponible en Netflix.

Anuncios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.