Cómo Animal Crossing me hace sentir que el esfuerzo vale la pena

Texto: Zara Plesuski

A diferencia de muchas personas, hay quienes no le rinden mucha importancia al cumpleaños, pero para otros y para mí, sí es algo grande de celebrar, pues es un año más lleno de experiencias, aprendizajes y crecimiento. Este año se cruzó el indeseado acontecimiento de la cuarentena para controlar la pandemia del COVID-19, entonces no habría de haber gran celebración por medidas de seguridad. Me armé, con ayuda de mis papás, tener un regalo de cumpleaños y fue la Nintendo Switch con el Animal Crossing: New Horizons y hasta ahora, la experiencia ha sido mágicamente transportadora.

Animal Crossing es esta serie de videojuegos desarrollados por Nintendo que simulan la vida en un nuevo mundo donde tienes de vecinos a animales antropomorfos, creas herramientas, desentierras fósiles, pescas peces, coleccionas fruta, donas objetos al museo, decoras tu casa, personalizas tu villager, entre otras actividades que son muy cotidianas y demasiado cercanas a la realidad pero es tan satisfactorio hacerlo y la realización se siente muchísimo.

New Horizons hace que te olvides de todo y desde un principio empiezas desde cero. Tom Nook te planea este viaje de Asentamiento de Islas Desiertas, te regala una tienda de acampar y un Nookófono y con eso es suficiente para ver un nuevo horizonte sin problemas.

Las novedades del New Horizons comienzan con el Nookófono, un dispositivo en donde puedes coleccionar instrucciones para realizar herramientas, ver una guía de todos los peces que has pescado o todos los insectos que has atrapado. Otra sección nueva, dentro del Nookófono, son las Millas Nook, que son meramente las ganas por “hacer algo”. De cierta manera, estas Millas Nook te hacen valorar tu tiempo y verlo una inversión. Cada acción que hagas cuenta y ganas Millas; puedes intercambiarlas por nuevas recetas, por viajes a islas desiertas para recolectar distintas frutas o para crearte otro estilo de peinados.

 

Esta versión del juego ha reforzado mucho los sistemas de personalización. En New Horizons hasta puedes personalizar los objetos y muebles que hayas creado. Si creaste un estéreo para escuchar las canciones de K.K. Slider puedes personalizarlo a tu gusto, explotando así la creatividad del jugador y soltando un sentimiento de libertad bastante satisfactorio.

Similar a versiones anteriores del juego, aquí también puedes crear proyectos ciudadanos, como manera de “dar a la comunidad” y puedes decorar la isla para reflejar tu personalidad. En esta versión se agregan escaleras o rampas que hacen trasladarte a diferentes niveles de la isla y aprovechar todo el espacio posible. También, hay ciertas herramientas que logran quitar o agregar tierra o agua, todo esto ya sea para modificar cascadas o ríos o incluso la orilla del mar y sí, ya han habido personas que eliminan toda su isla y quedan varados en un pedazo de tierra.

Pasa el tiempo en tu isla, siendo el mismo tiempo que se desarrolla en la vida real, y siempre hay cosas que hacer. La sensación de incertidumbre, de aventura y de curiosidad es lo que nos mantiene jugando todos los días para ver qué novedad hay. Si ya se abrió la tienda de ropa, si ya se mudó un nuevo vecino, ver qué fósiles se donarán al museo, esta sensación de aleatoriedad inesperada nos tiene intrigados día con día. Todo esto, yendo de la mano con una gratificación ininterrumpida, lo que hiciste la semana pasado ahora tiene resultado.

Animal Crossing: New Horizons te da un respiro de la realidad, y brinda esa sensación de que todo está bien y que no hay problemas, con los detalles dentro del mismo: las estrellas fugaces en la noche, las hojas de los árboles moviéndose con el viento, la luz y cómo rebota cuando choca con el estanque. Lo mejor es lo que te logra hacer sentir este juego; que tu vecino se sorprenda y venga a saludarte, que te diga qué es tu estilo, que vayas al museo y se emocionen porque tú donaste la mayoría de los objetos. Visitar a tus amigos y convivir con ellos por medio de ir a visitarlos a sus islas, que se intercambien frutas y piezas de ropa, que tu villager se emocione porque pescó un nuevo pescado, entre otros momentos que te hacen sentir bien, que te hacen olvidar un poco de lo que pasa y lo que va a pasar.

New Horizons te da la oportunidad de ver que todo tiene una solución y que todo está bien, que lo más terrible que puede pasar es que te desmayes cuando te pique una tarántula o que no puedas pescar un pez. Y que de lo mejor que pueda pasar es cuando tu vecino te regala algún suéter o mueble y logres sentir mariposas en el estómago. Es un videojuego que en tiempos de incertidumbre humanitaria, está ahí para tí y para abrazarte.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.