Acid Waves, las ventajas de desintegrar los sentidos

Texto: Mauricio Tinajero

Supongamos que en este momento tu mejor amigo llama por teléfono, miras la pantalla y lo dejas sonar varias veces. Usualmente el mensajear basta, debe ser importante así que contestas. Del otro lado de la línea una voz agitada parece surgir de entre un orgasmo, te habla sobre la experiencia psicodélica superior y habla… Te habla y te habla, pero poco o nada entiendes, ambos saben que en ese campo la mejor de las descripciones sirve para un carajo.

Corte B: te encuentras siguiendo una ubicación del GPS con dirección hacia ningún lado conocido. (En tu ciudad siempre hace calor, por eso el tiempo no corre… se disuelve.) El lugar: Un local viejo a las afueras. Dentro nada te parece coherente ni familiar, te es imposible distinguir un color de otro, todo tono parece haber emprendido la fuga. Al fondo tu amigo que te ha visto llegar se encuentra en cuclillas junto a un par de bocinas de estudio bastante viejas, te pregunta con un gesto si estas listo y sin esperar tu respuesta se comienza a reproducir algo.

La música no se escucha, pero logras verla. Erosiona de las bocinas con un pulso que te induce a bailar discretamente, intentas gritar, llorar, escapar de esa parálisis, pero es inútil, tu voluntad se tornó en tu contra y lo que sea que se escapa de las bocinas logró alcanzar tu cuerpo en el primer compás… Lo que creías real se fragmenta – ¡Por favor no te vomites! – exclama alguien que quizás jamás existió.

O plantemos la situación de otra manera: Desde antes del día más antiguo conservado memoria, te han construido una jaula dentro de la cual puedes encontrar sentido a tu existencia, explicar el mundo e interpretar las emociones.

Parece que vivimos de los conceptos y por tal nos vemos condicionados a organizar todo lo que nos atraviesa, con el fin de evitar la incertidumbre. sucede en todo aspecto comprendido en nuestro mundo, y por supuesto la música es para muchos, gran parte de ese mundo.

Le escuche en una entrevista a algún músico famoso, (creo que fue a KevinParker, pero bien podría ser cualquier otro) decir algo sobre que no estaban de acuerdo con que la psicodelia respondiera a algún tipo de tradición, por que esta, mas que un género, era un estado sensorial. O sea, que no conciben al género dentro de un estándar, más bien era una forma de saltar la jaula perceptiva de la que hablé anteriormente.

Acid Waves arroja al mundo su forma particular de ejecutar este salto y lo deja ahí para que aquel que lo deseé pueda darlo con ellos. Desde Mérida, este dúo ha estado proponiendo a la escena, sonidos libres de pretensiones, pero con el potencial de conectar a un nivel masivo. Desde “Savages” hasta “Ultraviolet Dessert” (este último es su sencillo más reciente), mantienen un estilo claro y líricas íntimas. Si están fastidiados de las fórmulas genéricas de las bandas emergentes de rock y de electrónica, el coqueteo poligenérico de Acid Waves les va a caer, tan suave como el más placentero de sus drug trips adolescentes.

Acid Waves es una de esas bandas que nos invita de forma inconsciente a hacer apuestas que procuren crear una ruptura sin dejar de ser accesible para cualquiera… Y de eso en este país, andamos escasos.

“La totalidad está presente hasta en los pedazos rotos. Más claramente presente tal vez que en una obra completamente coherente. Por lo menos, no se nos crea una sensación de falsa seguridad con un orden meramente humano, meramente fabricado. Por ello, en cierto sentido, la desintegración puede tener sus ventajas. Aunque, desde luego, es peligroso, terriblemente peligroso…” (Huxley sobre percepción y música, 1954)

– Espero que con esto se les derrame la mezcalina.

_

Sigue a Acid Waves en sus redes sociales para estar al tanto de sus próximos shows y releases. 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.