Vague lanza Zapandú

Valgur lanza «Zapandú»; una energía moderna y ancestral

Por: Santiago Caamal.

Calificación: 4/5

 

Aún sin tener alguna estadística o fuente confiable, puedo asegurar que los jóvenes melómanos que disfrutamos de la música independiente de nuestro diverso país estamos totalmente conscientes de la invasión (o incluso “plaga” para algunos medios independientes mexicanos de música como por ejemplo, Crazy Rhythms), de proyectos de synth-pop emergentes, y unos otros ya con unos añitos de experiencia, como por ejemplo, Clubz, Camilo Séptimo, Alice True Colors, Budaya, Odisseo, Noah Pino Palo, y un sinfín de etcéteras.

Es esta situación la que nos deja pensando en si aún se puede innovar en este género, teniendo en cuenta que muchas bandas mexas del género están influenciadas por monstruos gigantescos extranjeros como Daft Punk, Roosevelt, Parcels, Jungle, entre otros, y es ahí donde entra este trío mágico, oriundos de Oaxaca: Valgur.

Funk, synth-pop, folklore Oaxaqueño, crítica social, influencias orientales y el Zapoteco son elementos que no se ven todos los días mezclados en la música. En Zapandú se reúnen todos estos elementos para traer el primer material de larga duración de esta agrupación.

«Rogelia» es el primer track del álbum que nos regala una probadita del panorama de este proyecto; me refiero a synths definidos, bajos presentes muy funk, samples de fx ochenteros, un coro legible y una lírica en Zapoteco. Además, es el segundo single, con un video de la ola “aesthetic extremo mexicano” actual: ASCO y Sailorfag son lo primero que se me viene a la mente con tales (llamativos) visuales.

En seguida «Infancias Trágicas« enciende los motores y con su velocidad empieza a llenar esos vacíos musicales (que a lo mejor son bien intencionados) entre partes de Rogelia. La lírica es en español y relata las partes más complejas de ser pequeño que rara vez son tratadas en canciones de synth-pop. A este punto del álbum no puedo dejar de encontrarles parecido con Budaya y JotDog (ambas bandas mexicanas).

A un tercio del álbum empiezan a notarse con el track «Vampiro», esas influencias asiáticas con el tema que se han tratado hasta el cansancio en este género. sSn embargo, Valgur acá le atina a los acordes y modulaciones que hacen que realmente te sientas un joven en 1989, navegando en ese internet robusto y primitivo. La letra es hilarante y pegajosa, esta es mi canción favorita del álbum.

El cuarto track del álbum (y digno sucesor de «Vampiro)» titulado «El Pozo» es la canción con crítica social más fuerte que vas a encontrar en una canción de synth-pop de la “nueva” era, incluso me dio un poco de escalofrío el tono lúgubre de la misma, haciendo que lo “chill” no sea tan “chill”.

«Bupu» reitera de nuevo las raíces del trío Oaxaqueño, refrescándonos la memoria sobre el hincapié de la banda: el perfecto mix entre cultura y nostalgia. No soy muy afecto a las disonancias tan evidentes en una canción, sin embargo la melosa voz principal hace que no me pueda desagradar.

El primer single y sexta canción del material lleva por nombre «Zapandú», y es una carta de amor y respeto a la cultura Oaxaqueña y a la planta del mismo nombre, es una canción limpia, que casi puedes oler. Su video hace la mancuerna perfecta, éste fue dirigido por Jaime Martínez, quien logró reflejar esa delicadeza y esteticismo que transmite esta canción.

La siguiente pieza «Joyas», es (por llamarlo de alguna manera) la suma total del esfuerzo que muchísimos proyectos de auge similar intentan emular: el sonido 1980 – 1990, a pura sangre, leal a lo que fue, casi salido de una Macintosh, y lo mejor del caso es que no desaprovecha ese acierto con una lírica sobre la playa, el espacio o el amor de siempre. Es hasta esta canción que empiezo a entender la giribilla de las letras de Valgur. «Tejas» empieza a despedir el álbum, no de tan buena manera pues se siente como si esta canción la hubieses escuchado antes en alguno de los 7 tracks anteriores.

La canción de cierre de Zapandú se titula «Desnudx» y es un grito de manifiesto y verdad contra la censura y la objetivación del cuerpo al desnudo, al natural; es una canción de reflexión y libertad, un mensaje que nuestra generación debe encargarse de manifestar a las futuras generaciones, y es que la canción entera es de rescatarse.

A pesar de que Zapandú pueda recordarte por ratos a aquellos tiempos de lírica creativa a la Juan Son, Budaya, Javiera Mena o incluso Clubz; es un LP que vale mucho la pena escuchar, especialmente «Rogelia», «Vampiro», «Zapandú» y «Joyas».Zapandú es a medias innovador, pues el concepto de cantar en Zapoteco y regalarnos un pedacito de la cultura Oaxaqueña. Va perdiendo su significado a lo largo del material, no obstante, el cariño y la dedicación con la que se trabajó este disco es digno de admirarse y se nota desde lejos en toda la producción del mismo, pues cada mínimo detalle suena excelente y para nada de “chiripa”.

Sigue a Valgur en su Facebook para estar al pendiente de sus próximas presentaciones.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.