El Slow Rush de Tame Impala

Texto: Mauricio Tinajero

Calificación: 10/10

 

Tal vez sea tiempo de enfrentarlo, ahora ya no eres lo que solías ser, el tiempo cumplió con lo que se espera de su naturaleza y te convirtió en otra cosa, transformó lo que fuiste en la arena que moldea al mundo y hará del porvenir un juego perverso del que nada se sabe y de quien nadie se escapa.

Si tuviera que describir The Slow Rush en una sola palabra, tendría que ser «retrospectiva». Atentos aquí, pues si no se presta atención al álbum, es fácil inclinarse por la nostalgia, pero estoy seguro que no es el caso.

A lo largo de este viaje se puede leer entre líneas que Parker no añora volver a casa, pues es desde casa donde reflexiona sobre su cambio y sus nuevas visiones/perspectivas. Los incendios de California donde perdió su estudio, (como Kevin lo ha mencionado) tuvieron un gran impacto en él y un papel crucial durante el desarrollo del álbum. Pues fue por este motivo que tuvo que mudar la producción del mismo a su natal Australia, donde como él mismo anota, el fuego parecía perseguirlo. La tragedia que ha azotado a Australia, (hablando de la pérdida de la flora y fauna a causa de los incendios) fue la última pieza emocional que terminó de sellar las reflexiones en torno su vida, sus experiencia, frustraciones y expectativas.

Desde el segundo cero, The Slow Rush te invita a recorrer una elipsis que no te dejará escapar. Sin pretensiones de ser temático, el acomodo de los tracks es una experiencia redonda, por ejemplo: «One More Year» y «One More Hour», primera y última canción, respectivamente, parecen tocarse en los extremos dando una sensación paradójica; estas son dos de las piezas más hipnóticas y exponen una especie de sumario de los temas constantemente recreados en las progresiones de todas las rolas.

La influencia del dance, el rap, la música disco, entre otros géneros explorados en Currents no quedan atrás, «Breathe Deeper», «Lost in Yesterday», «It’s True» y  «Glimmer» son canciones que no te permitirán estar quieto y contemplativo; la experiencia musical de estas, es mayoritariamente corpórea, aunque no por esto, dejan de lado la experiencia psicodélica que aún es parte nuclear de este proyecto.

Las canciones restantes del álbum, exponen la intención épica de la obra, explorando con diferentes matices y estructuras aformes (donde cabe destacar la presente influencia de los ritmos afro-latinos), Kevin Parker reafirma la filosofía antitradicional y antigenerica de Tame Impala; «Instant Destiny», «Tomorrows Dust» y a mi parecer la cúspide climática del album, «On Track», son piezas que definen su cuarto rostro de este proyecto.

Cabe mencionar que las canciones que ya habían dado a conocer, tuvieron una aparente revisión. Se hace notable en la nueva mezcla de «Borderline», pues la canción vuelve con esteroides y una vibra agresiva muy revitalizante.

Tame Impala y el hombre detrás de la máscara, han sido objeto de misticismos y polémicas constantes entre la gente que gusta de la música, más allá de toda esa discusión medio estéril, es innegable que Parker ha logrado influir en la música contemporánea y es uno de esos artistas que prueba que aún estando dentro de la fría maquinaria industrial, puede brillar lo personal, lo introspectivo y lo genuino.

Estén pendientes al estreno mundial y a las listening parties que se anuncian en las redes de Tame Impala.

Por lo anterior, he decidido darle al álbum un 10/10.

-Espero que con esto se les pierda el ácido.

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The Slow Rush de Tame Impala ya se ecuentra disponible en todas las plataformas de streaming. Siguelos en sus redes sociales para estar al tanto de sus próximos shows y releases; la banda Australiana se presentará próximamente en México este 19 (CDMX) y 21 de Marzo (Monterrey Pa’l Norte).

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