Atacama, en este mundo no se grita por cualquier cosa

Texto: Santiago Caamal

Calificación: 8/10

Atelier es una banda emergente cuyos integrantes proceden de distintas ciudades del estado de Nuevo León conformada por Jesús Treviño (guitarra, voz) Gustavo Rivera (guitarra, coros) Hannie Gómez (bajo) y Osvaldo Silva (batería), que se desenvuelven entre los géneros post-rock y post-hardcore. Su sonido me recuerda cálidamente a aquellas épocas en las que se escuchaba hablar bastante de Asking Alexandria, A Day To Remember, e incluso me atrevo a decir que me recuerdan a cierta época de Rise Against o Bullet From My Valentine pero con detalles bien pulidos de post-rock que valen la pena revisar. Se han presentado en foros como el Nodriza y Salón Morelos, además han compartido escenario junto a proyectos como El Quinto Atlas.

Después de lanzar su primer EP En El Puente Arakawa, Atelier nos presenta su álbum debut  Atacama: un compilado de ocho canciones de las cuales se hablará a profundidad a continuación.

El álbum inicia con «Desierto», una sombría y bastante teatral pieza que funciona como intro, que trabaja con una marimba muy metálica, instrumentos de cuerdas y viento en el fondo, dejándonos muy en claro que éste no va a ser un álbum con sonidos melódicamente alegres.

“Montañas Huecas” es ahora sí, el primer corte y segunda pieza del álbum, que además de ser single de Atacama, nos regala un poco de lo que será este álbum: guitarras pesadas, un bajo sobrío y baterías a doble pedal pero que no abusa de él, junto a voces que bailan entre los screams y las líneas melódicas. “Montañas Huecas” es una canción desgarradora con cierto breakdown relajado que nos envía directo a la montaña a son de guerra.

El tercer track titulado “Sabotaje” es una canción que habla sobre la introspección y el autosabotaje. Comienza con un arpeggio y sin que te lo esperes, te encuentras medio mareado entre elementos de mathrock y unas guitarras distorsionadas (con panning hacia la izquierda) que me encantan por su inteligibilidad. Y si pensabas que era poco, la canción te lleva después a un frenesí antes de su segundo verso y después de su segundo coro, entre disonancias y ciertas notas disonantes.

“L’arlequin” es el corte que separa el álbum entre frenesí/enojo y consciencia (con enojo también, por qué no). Esta canción deleita con sus armonías vocales cortadas por screams, baterías lo que le siguen de veloces, interrumpidas a su vez por guitarras que juraría que tienen influencias en tanto en shoegaze como de post-hardcore. Además tiene una letra desesperada que habla sobre suplicarle a alguien que solo escucha tu sufrimiento como un mal chiste, viéndote como un bufón.

La segunda mitad del compendio arranca con “Resilencia”, una (hablando de las guitarras) bellísima pieza que me subraya con tinta roja que esta banda tiene influencias en el math-rock. Una semi triste y semi romántica, y poco más lenta balada-hardcore que habla sobre una ruptura o simplemente un alejamiento, acompañada de unos fills de baterías excelentes para las guitarras a las cuales cuesta evitar prestarles más atención que a la línea melódica del vocal.

“Taiwan” es el sexto corte, que nos recuerda el amor de Atelier por los temas orientales y que además es el primer track en el que el bajo de Hannie captura mi atención de principio a fin, pues danza vacilante entre los versos y las guitarras (complejas, como en casi todo el material). Esta canción nos habla (o al menos yo interpreto que habla) sobre la ansiedad y el miedo a la velocidad del tiempo.

El penúltimo tema y que también es single junto con “Montañas Huecas”, lleva por título “Protocolo 7”, una canción melódicamente progresiva, con cortes atmosféricos (de verdad muy atmosféricos) y que además de recordar el primer EP de Atelier con frases como «el puente ya queda muy lejos» nos habla, no sólo en lírica sino también instrumentalmente, sobre la nostalgia y melancolía de algún individuo que vió reflejada su vida tan larga y tan corta en el simple desasosiego de un mundo tan diverso y tan lleno de cosas, y sobre una reflexión desde afuera hacia dentro de tu propio cerebro sobre algún punto de tu vida en el futuro en el que no sabes qué pasó contigo mismo en el pasado.

“Donde Nacen las Estrellas” es el último single y además último track de Atacama. Es una canción más que triste, es en verdad tristísima, pero tiene un mensaje alentador sobre apoyo y compañía, que te hace sentir de alguna forma que no estás solo o sola, sino que alguien en algún momento está para tí y su luz te puede ayudar a encontrar el camino antes de que todos nosotros nos convirtamos en partículas, porque eso es lo único que somos en este gigantesco universo en el que algo nos dió la capacidad de pensar.

En este primer álbum, no sólo se siente una evolución drástica en la calidad tanto sonora como vocal en el trabajo de Atelier, sino que se sientan un poco mejor sus propios talaches en el género, mezclando elementos de Post-Rock, Post-Harcore, Hardcore Melódico y hasta Math Rock.

Atacama es más que guitarras distorsionadas y gritos, es un cántico bastante gótico entre estar cuerdo y estar enojado o tristemente enojado, es recordar lo mal que están algunas cosas dentro de uno mismo, con los demás e incluso afuera de nosotros, es recordarnos que los géneros donde los screams protagonizan, no son gritos por cualquier cosa.

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Recomiendo ampliamente Atacama de Atelier, ya disponible en Bandcamp, Spotify y demás plataformas musicales.

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