Doomstock, soportar el sonido es también comprenderlo.

Texto y Fotos: Daniel Rodríguez.

Doomstock en un principio parecía como de esas tocadas donde van batos bien mamados a tirar moshpit en medio de la pista; ensoñaba eso cuando estaba en el metro y me veía con la espalda inflamada de tanto chingadazo, sin embargo fue todo lo contrario, pues desde el principio el público y yo nos convertimos en catadores del sonido más puro de este género, así nada más nos limitamos a quedarnos ahí parados moviendo la cabeza y coreando algunas canciones.

Fool Magician fue la primera en resonar, nos fuimos acercando a esa línea imaginaria entre el público y la banda, Tony el vocal pasó la mayoría del tiempo fuera del escenario, caminaba eufórico de un lado a otro, transmitía mucha energía, algo que había visto en todas esas bandas con sonidos fuertes.

 

Luego fue el turno de tres tipos oriundos de Guadalajara llamados Par-Ásito, personalmente estos tipos se pasaron de verga, loops medio diabólicos y luego secuencias que aperturaban nuevos ritmos, y así seguía, como si no se fuera a terminar. Su ser estaba conformado por material próximo a salir. Ver esta banda en vivo está increíble. Podías sentir el esfuerzo de la batería como si fuera algo muy tuyo, es difícil de explicar, pero el esfuerzo entre escuchar, interpretar y ejecutar es algo que obligatoriamente se comparte al tener a una banda como esta tocando frente a ti.

Quiero aclarar que Chivo Negro fue una banda que me agotó mucho, y al que sienta lo mismo le creo totalmente, esta agrupación ejecuta el Doom Metal con excelencia, en serio; digo que para mi fue agotador porque no sólo fue escuchar, sino comprender a dónde te va a llevar el sonido, su set duró poco más de una hora, sin embargo recomiendo ampliamente ver en vivo a esta agrupación, como un motivo para sacar toda la basura de tu cabeza y erradicar eso que te echa a perder.

Finalmente la bandota que le abrió a King Gizzard & the Lizard Wizard empezaró su set con “Apertura” canción de su disco Calor Central, y que, paulatinamente nos fueron mostrando algunos temas de antaño. Siento que Los Mundos es ese tipo de bandas que puede hacer con un pequeño error experiencias de sonido únicas y que indudablemente tenía que ser la banda que le debía darle fin a este gran evento.

En el intervalo del evento conocí a Óscar, un dude que tomó fotos en el evento Im still love in you, supongo que nos hicimos compas, hablamos de tatuajes y de música; y en la plática me dijo: no sé tú, pero a mí me gusta mucho el dolor de los tatuajes, mientras cenábamos frituras con agua en la banqueta. Yo sé que esto no tiene nada que ver con la nota pero… ¡conocer personas así es algo bien chido!

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