El Quinto Atlas en la vida, en la cancha y en Nodriza

Texto: Kennet Muñoz  Fotos: Irving Borjas

Llegué tarde una vez más como a muchos lugares; ese constante estar hundido en el trabajo y estar distante. Pendientes, pendientes y más pendientes, eso fue mi sábado hasta que llegó la hora que muchos habíamos esperado en este mes de noviembre. Nodriza abrió un día más sus puertas y ésta vez para darle paso a la presentación de Juega Libre por parte de El Quinto Atlas (V Atlas para la chaviza) dónde poco más de 100 personas se animaron en una noche algo fría en Monterrey pero donde claramente ésto no afectó a la energía que fuí capaz de ver, de sentir y de expresar, pero esto vamos a mencionarlo más adelante.

La noche comenzó con una banda de la que ya he hablado anteriormente; si bien Whalecoma ha mejorado bastante en su trabajo, aún hace falta pulir ciertos detalles, a veces se siente que la banda sigue una rutina en dónde la ejecución de los instrumentos no es el pecado, sino el domar y mantener al público a espera de que más puede venir. Si bien la banda ha nacido en este año, puedo decir con certeza que ahí viene un gran exponente regiomontano en cuanto a calidad musical se refiere.

La noche continúa con Atelier quienes ya tienen un público más adepto y sus canciones ya resuenan en las personas; el show y el trabajo de estos cuatro se siente más sólido y es que es más fácil verlo por la confianza y la manera de tomar el escenario por parte de Chuy, el vocalista de la banda. Delaware fue la última banda previo al comienzo de EQA, banda ya más consumada y con un show muy bien preparado para la noche, tuve más tiempo para ponerle más atenció. Estuvieron afín al mood que debíamos tomar; un sonido más fuerte que las dos bandas anteriores pero no por ello molesto o difícil de entender. Fue un show poco mayor a 40 minutos, suficientes para demostrar el buen post-hardcore que se hace en la ciudad e ideal para dejarnos calientitos para lo que se venía.

Y así fue como se llegó la hora esperada por todos los amigos, fans de hace tiempo e incluso nuevos allegados con el lanzamiento: Juega Libre. La noche ya estaba llena, la gente ya había tomado lo suficiente para poder jugar con la coreografía del moshpit y para cantar. Los de EQA se subieron a darnos un show mayor a la hora, y es que después de las dos primeras canciones (canciones que comenzaron fuerte) sabían lo que hacían; decidieron apostar fuerte y comenzar hasta arriba soltando “Marino” y “Agosto”, canciones que han golpeado mucho los sentimientos de las personas que escuchábamos la voz melódica de Kike y los gritos destructivos pero positivos de Padilla.

Había sido una noche medio accidentada para ellos ya que entre problemas técnicos y fallas en el sonido se atrasaron cerca de 10 minutos, entonces tenían que regresar con fuerza y por así decirlo, desde cero, ya que el furor de “Agosto” ya se había pasado. La banda supo recomponerse, no se sintió ese hueco en lo que el sonido se fue por completo del amplificador del bajo, pude notar una simbiosis entre Eric y Eleazar al momento de estar arriba en el escenario, la manera de apoyar y de cantar como un par más de fanáticos de sus canciones; jugaron a creersela, a sentir que estaban tocando con sus héroes, se podía sentir la energía y el trabajo duro impuesto por ellos mismos, lo digo por Manuel también, quién me dejó completamente sorprendido y boquiabierto por la calidad al momento de tronar la batería, difícil comprender que apenas se va a titular, mucha suerte en tu camino viejo.

EQA supieron hacer su trabajo, Juega Libre resuena por tanto positivismo e incluso hasta una canción de amor con total dedicatoria se pudo escuchar. Se tomaron el tiempo de agradecer la visita de sus amigos, de las personas que los acompañaron y de las personas que tomaron el mensaje correcto del álbum recién salido. Hubieron gritos, hubieron golpes que no se conectaron, hubo gente haciendo crowdsurfing, y de seguro hubieron lágrimas de felicidad. Al final me quedo con las sonrisas que entre los cinco se compartían, y es que es muy bello poder notar el sentimiento de alivio había llegado, que después de un buen rato elaborando este evento para nosotros; todo trabajo detrás del lanzamiento había llegado a su fin. El show al parecer ya había terminado, y no sé si había un entendimiento previo al show o fue una muy bonita coincidencia (o tal vez que lo que estaban hasta el frente si vieron dónde exactamente iba a terminar el performance) pero todos comenzaron a gritar “Purasangre, purasangre, purasangre”; así es como comenzó la canción más aguerrida y fuerte de los cinco, con más golpes y coros.

Se terminó un fin de semana más, todos los asistentes cansados y satisfechos del performance de El Quinto Atlas; satisfechos y felices porque alguien se atrevió a soltar sentimientos más reales para nuestro público local con alcance a otros lados más allá de San Nicolás. Jueguen libre y sientan su liga, amigos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.