Once Veinte de ACTY; Sobre no soltar el trip y disfrutar del paisaje en los abismos

Texto: Mauricio Tinajero

Calificación: 4/5

Para acompañar mi insomnio y estas jornadas nocturnas tan gélidas, tuve la oportunidad de escuchar antes de su lanzamiento oficial, la segunda producción de larga duración de ACTY, Once Veinte grabado en Las Dunas Studio por Alejandro “Chivo” Elizondo y masterizada por Diego Acosta en Machete Estudio desde Argentina. El álbum está compuesto de nueve tracks, que aunque no tiene un vínculo temático directo, sí conserva un buen ritmo y fluye anímicamnete bien en el orden establecido de las rolas.

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Primero quiero hacer mención de la parte técnica de esta producción; En relación con su trabajo previo, es bastante notorio el cuidado en los detalles que se tuvo durante la grabación y el proceso de mazterización. Tiene una calidad de sonido a un nivel más profesional, que sin ser perfecto, sí distribuye en el lugar adecuado todos los elementos que integran cada pieza. Pero bueno, entremos a la parte profunda:

 

Las canciones tienen una tendencia acendente, quizá no hacia la esperanza o la felicidad, pero sí hacia la resignación y la negación total a quedarse inmóvil. Comenzando por “Cartago” y “402”, un arranque que no pide permiso y que descarga melancolía.  Durante el desarrollo del álbum me dejé llevar en dos sentidos que comparten a su single “Queta Johnson” a manera de puente y a mi forma de ver son algo así: En primer lugar (y creo que protagónico) es el sentido que incita al viaje, (y no me refiero al mochilero) a un estado alterado de la conciencia, una apuesta que no se casa del todo con ningún género y a su vez se aleja de los formatos de comerciales de tiempo. “Nada es lo que quieren” y “De generación en generación” son el cuerpo periférico y de ahí, la materialización sumamente riesgoza viene a conformarla con “Principios de misantropía” y sus más de nueve minutos; esto se vuelve un trip redondo, que osila entre lo hipnótico, lo aún no encontrado y lo incontrolable.

En segundo lugar, tenemos un sentido que le hace ojitos a estilos más clásicos, que aún desapegado de la alegría, celebra el sentido enérgico de la vida. “Demiurgos”, “Las Generaciones Se Degenernan Con Mayor Degeneración” y “Retroacción” se conservan suaves pero se encargan de mantenerte adecuadamente alerta antes de acertar el siguiente golpe sonoro.

De forma general, puedo decir que en este LP, ACTY se deja seducir por las gracias del abismo, tal vez Rimbaud diría que en efecto dejaron sentar a la belleza en sus rodillas, la encontraron amarga y entonces decidieron enjuriarla. Los tonos que nos presentan las rolas aunque no dejan escapar la luz del todo, coquetean con matices oscuros, cadencias violentas, ritmos agresivos y melodías un tanto frías, un tanto cargadas de ansiedad.

Debo admitir que a la fecha había seguido a la banda con muchas reservas, pues su primer producción me parecía de una estética dispersa y no muy bien planeada. Ahora con este nuevo trabajo, lograron transmitirme una fuerte sensación de madurez artística y acústicamente profesional. No me queda más que desearle un chingo de éxito a los compas de ACTY (y todos los que colaboraron con ellos en esta producción) con este nuevo lanzamiento. Y a la bandita lectora, advertirles que este LP puede que no llegue a ser miel para todos, pero si gustan de sentirse en el limbo, de pegarle a Mary o Lucy con soundtrack a todo volumen, o solo están hambrientos de propuestas frescas que los inciten a mover sus piesitos bajo la mesa, deben de darle un espacio en su reproductor a esta próxima apuesta.

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