Karatekazos y slams con El Shirota y Hawaiian Gremlins

Texto: Gera Sánchez Fotos: Ana Meraz

Hacía frio y había mucha llovizna, para mi suerte me traje dos suéteres y me bajé del camión cerca del Nodriza, las circunstancias pintaban para que la noche estuviera muy tranquila y por lo mismo esperaba una tocada tranqui (spoiler, sí hubo mucho desmadre). Yo llegué aprox. de las 21:30 y ya habían personas afuera del Seven aplicando un precopeo fugaz, sí, en plena banqueta. Me estaba congelando con los escasos 10 grados de temperatura y le marqué a Ana para averiguar dónde estaba y subir juntos, para mi suerte ella justo iba llegando; nos recibieron muy cálidamente en el lugar y nos acomodamos para esperar a que iniciara a tocar la primera banda.

Un suceso inolvidable y bastante irónico para los chicos de El Shirota, siendo la primera vez que vienen a Monterrey, es que a los 5 minutos de que Fool Magician estuviera haciendo su soundcheck, se fuera la luz en toda la colonia incluyendo el Nodriza. En ese momento estaba platicando con Ana sobre todos los artistas que han tocado en ése lugar porque me impresiona la cantidad de calcas de bandas pegadas por todos lados y de pronto en un abrir y cerrar de ojos quedamos a oscuras; gente asombrada, gritos y hasta abucheo protagonizaron una pesadilla de 13 minutos para los organizadores, claro que no era culpa suya sino de las circunstancias climatológicas. Incluso la gente utilizó las luces de sus celulares para poder ver por donde caminaban, no fue hasta las 22:03 que regresó la luz, con suerte apenas habíamos unas 25 personas así que no todo mundo vivió esa sorpresa.

Después de un breve retraso por lo transcurrido, por fín pudimos escuchar las guitarras pesadas de Fool Magician, de hecho quiero destacar que por querer satisfacer al público tuvieron el inconveniente de que los vocales no eran muy claros, creo que debieron de revisar dos veces todo antes de comenzar a tocar. Claro que si eres una banda de calidad, éste tipo de inconvenientes no te detiene, así que para mi asombro todo mundo estaba deleitándose con su música, no había quien no estuviera meciéndose mientras se bebía una cheve, incluso las típicas parejas que parecen pegadas con resistol estaban disfrutando la velada; todo era muy ameno y agradable. Para la cuarta canción que escuchábamos en la noche, presencié el primer solo de guitarra y también unas palabras de los chicos, mencionaban que era la primera vez que se presentaban en Nodriza y se miraban muy agradecidos con su público. Empecé a tomarle un poco más de atención a los bajos ya que protagonizaban mucho en todas las rolas, me parecía un sonido muy similar a el de Royal Blood, pero con más blues. Para las 22:30 de la noche ya nos encontrábamos alrededor de 50 personas disfrutando de “Sky Turns Black, un single que están por sacar el próximo mes y quienes pudimos escucharlo por primera vez no me dejarán menti, era inevitable no hacer headbang. Definitivamente una banda que vale la pena ir a ver en vivo.

Esto no me lo esperaba; El segundo acto de la noche se hace presente 20 minutos después de la banda anterior, el ambiente se siente muy chill mientras que Pirámides subía al escenario para empezar a tocar. A pesar de ser rock-alternativo lo sentí mucho con influencias de psicodélico, ya que jugaban mucho con sintetizadores y atmósferas, me pareció curioso ya que aun así se hacían presentes unos riffs muy pesados en las liras y bajos.

Alrededor de 80 personas ya estaban presentes para escuchar la primera rola titulada “Como Ver un Eclipse”, entre desconocidos, gente que iba pasando, fans de otras bandas y hasta amigos y familiares de los vatos, era una especie de carnalísimo que se sentía en el ambiente, no faltaron los aplausos ni los silbidos del público ante tal calidad melódica que escuchábamos. Los errores de audio estuvieron de su lado ya que sus vocales como mencioné antes, son más inspiradas en un ritmo psicodélico, así que no fue un problema mayor el no poder escuchar claro algunas de sus palabras. El hecho de que sean un show más melódico no impidió a los presentes querer saltar y bailar desde su lugar, ya me olía a un slam pero el sonido no era tan pesado como para llegar a ésos extremos. Poco después de “Para Resistir” siendo la primera vez que la tocaban en vivo, me tocó escuchar el track de “El Palomito” una canción muy emblemática de Los Cadetes de Linares pero con samples de piano y sintetizadores que vaya, me quitaron el aliento con la originalidad que le metieron agregándole su estilo, fue totalmente inesperado.

Sin duda el set de Pirámides dio un giro muy agradable a la noche; comenzaron con tonos más oscuros o tenues y después fue progresando a escucharse más amenas y alegres las notas poniéndole ejemplo a todas las bandas que a veces no tienen cuidado con el orden de las rolas en sus presentaciones.

En lo que a mí concierne, esperaba escuchar más rolas del EP Chiluca no es Satélite, pero El Shirota comoquiera me sorprendió un chingo con lo que lograron esa noche. Comenzaron 5 minutos antes de medianoche, y después de tocar la rola “Desacuerdo”, José Gómez vocalista de la banda, tuvo que cambiar su guitarra por dificultades técnicas. En éste momento de la noche mi mente se llenaba de incertidumbre, ya que no sabía cómo reaccionaría el público con su post-punk. Para la tercera rola, empecé a creer que estaban yéndose por lo seguro, pensé: “¿Será que como es la primera vez que tocan aquí no quieren cagarla?” poco sabía yo el desmadre que habría.

Con los dos próximos tracks consiguieron callarme la boca bien y bonito; la gente saltaba y bailaba, aventaron cheve y hasta se hizo un slam y fue tan poético que parecía una obra renacentista; todos aplastados y golpeados, pero felices, no sólo el público disfrutaba de la música, me di cuenta que David se subió a un ampli para tener una mejor vista del slam mientras seguía rasgando su bajo y Rubén, guitarrista de la banda, momentos después estaba tocando un solo de guitarra y se tiró al piso, comenzó a tocar desde ahí, recargándose con la pared incluso hasta el punto que no sabía si tenía un orgasmo, o qué pedo, pero él lo disfrutaba mucho.

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Cuando comenzaron a tocar “Tres de la Mañana”, estos slams se volvieron más violentos todavía, pero no fue hasta que tocaron “Chiluca” (antes de terminar su show) que lo más denso comenzó a suceder; yo no sé si lo predije porque esperaba ver algo así por la naturaleza de ésta banda o qué pasó, pero hubo gente que terminó en el piso, fotógrafos tumbados sobre el escenario, morralla en el suelo, lentes quebrados y hasta un reloj en mis zapatos. No sé si fue el alcohol o el sonido, pero aún faltaba más, antes de terminar y por los últimos momentos de la canción, Rubén empezó a arrastrar la guitarra por todo el escenario, la golpeaba contra un muro y pensé que la iba a destrozar, pero de todos modos consiguió sorprenderme ya que la colgó de unos cables frente a mí y quedó suspendida en el aire mientras se fumaba un cigarro, definitivamente el momento más memorable de la noche.

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En el acto de la banda estelar  Hawaiian Gremlins me quedé con ganas de algo mejor. No sé si fue el hecho de tantos fallos técnicos o qué pasó, pero me gustó más la vez que se presentaron en Homónimo, desde la primer canción los amplificadores se fueron totalmente, quizá por un altibajo o alguna falla técnica, pero eso también afectó la calidad de las demás canciones. Toda la presentación estuvieron teniendo algunos problemas con los micrófonos y esto definitivamente hacía inaudible muchos versos de sus canciones, en especial si no las conoces a la perfección, pero aun así la gente bailaba y no había quien no estuviera disfrutando de la banda, de hecho a Ana y a mí nos llegó un olor bien cabrón a marihuana (pero igual no es algo raro en este tipo de eventos donde hay un chingo de gente). Algo que también me llamó la atención es que el vocal estaba muy abrigado, quizá los climas extremos de la ciudad no es algo a lo que esté acostumbrado, pero aun así dentro del Nodriza había bastante gente en playeras de manga corta.

Sonaba “La unión” mientras que la gente empezaba a entumirse por el frío, bajaba la temperatura y era más difícil mover las piernas al ritmo de su música, incluso se rompió una cuerda de una  guitarra pero eso no les impidió seguir tocando. Como era de esperarse terminaron con su éxito “Bright Lights”, algo que mucha gente del público no paraba de pedir como si fuera noche de complacencias, con todo y éste ritmo más surf, se hizo otro slam, el cual no creo que haya sido producto de la canción sino por la sed de desmadre que seguían teniendo los asistentes sumándole que todo mundo parecía estar ebrio de a madres.

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Me quedo con ésta postal, gente bailando, disfrutando de la música sin importar estar rodeados de desconocidos; disfruté bastante ver a los chicos de El Shirota en vivo y presenciar de lo que es capaz su música, aunque me hubiera gustado salir más temprano y que hiciera menos frío porque tuve que pedir un aventón antes de darme cuenta que el camión ya no pasaba.

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