Muertos de Día 2018; noche de invasión norteña y distensión millenial

Texto y Fotos: Mauricio Tinajero

El pasado sábado fue un día particularmente muerto, hablando de la dinámica de la capital. El transporte era lento, locales cerrados, pocas almas se veían deambulando por ahí. Y en medio de toda esa quietud, de todo ese mood tan melancólico y gris, terminé asistiendo a Muertos de Día presentado por Los Blenders y bajo la organización de Beyond Psicodelia.

Esta crónica comienza cercenada pues lamentablemente no llegué a la apertura del evento, cuando ingrese al spot El Tormento estaba terminando su set, el lugar estaba como al 40% de su capacidad y aún los ánimos se notaban algo fríos.

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Mientras terminaban, me aproximé al escenario. En el siguiente acto tenía una curiosidad especial, pues recientemente me había topado con su propuesta y comencé a seguirles la pista. Honestamente fue su presencia en el cartel lo que me llevo a conseguir un boleto, a estas alturas ya he notado que para los músicos esta escena resulta complicada, de difícil acceso y como muchas otras cosas, plagada de hombres, todo esto y algunas otras reflexiones me llevaron a tener una especie de fé revolucionaria a los proyectos creados y/o liderados por morras.

Bratty sube al escenario, el público se comienza a aglomerar, se nota la tensión y los nervios en las tres chicas (la inseguridad no se hace presente, supongo son consientes de la fuerza que tienen sus rolas). Con cada verso se sueltan un poco más y para el final de la primea rola son dueñas del escenario y de la atención de un montón de gente. Su set es fluido, y logra unas buenas transiciones anímicas entre los escuchas. Al final su presentación cierra con mucha energía, activan algo de caos y se marchan dejando al público encendido y con una gran primera impresión.

Los Diabólicos tienen ya casi el foro lleno en sus manos. Su show es frenético, no te permite tomar un poco de oxigeno, ir al baño o beber tu chela sin que te la derramen en los vergazos. Con un punk enérgico, en poco tiempo encienden con rolas cortas, precisas y que van al grano con su pretensión. Su presentación se nota muy pulida, así que la experiencia sobre el escenario que proyectan les deja marcharse con una historia explosiva y redonda.

Señor Kino arranca ya con una especie de garantía, su fan-base es grande y su proyecto y show están mas que trabajados. El público es quien comienza cantando las mañanitas a Carolina. El público juega y revienta el foro, Karl se libera en escala ascendente, todo el mundo reacciona a su catarsis escénica. Los sonidos y los efectos que provocan son como se esperaba y se retiran, dejando al publico hirviendo y con ganas de más y más. (Por cierto, se pusieron complacientes y a petición de un chingo de voces, advirtiendo que era la ultima vez que la tocaban, se aventaron: “Vete ya”, su cover de la rola de Valentín Elizalde.)

Alex Catalán y Los Sinfuturo entran con un ambiente algo complicado, pues su música tiene un mood que dista muchísimo de las dos anteriores. Su sonido es más introspectivo, más crudo y se presta poco para los despliegues de violencia en el público. Sin embargo, una buena cantidad de gente se suma a la fan-base que con el cora en las manos le corean rolas como “Bonita”.

Hawaiian Gremlins, desde mi punto de vista fueron quienes se robaron la noche. Anteriormente tuve oportunidad de verlos y aquella ocasión a pesar de dar una buena presentación, no me pareció nada de otro mundo. Esta vez desde el primer rasgueo sentía que todo les es estaba saliendo perfecto, cada puto sonido en su lugar. Sus rolas más viejas y vibrantes contrastando con la contracara de las más recientes llenas de tonos sombríos y psicodélicos. La gente, entre el baile, los madrazos y el viaje parecía que intentaba hacer comunión con la banda. Elías parecía en trance, o tal vez venía muy colocado desde el backstage, como sea, detalles como este no hicieron más que sumar y hacer una presentación, memorable y la neta muy emotiva.

Los Blenders, presentadores y los más esperados de la noche, no podían quedar mal con los fans que llevaron el evento a ser sold out. Salen al escenario vestidos de monjes con máscaras de luchador, el público está ya en éxtasis, así que sin tanto preámbulo arrojan su descontrol. Trato de ser lo menos hipócrita posible, así que he de confesar que su música no me pasa, por no decir que me caga. Pero en apariencia podría llegar a creer que yo era la gran excepción, todas sus canciones eran coreadas con un chingo de fuerza, tuvieron la mayor audiencia de la noche, la raza se abalanzaba y saltaba como si pretendieran fisurar el recinto.

Mi historia termina conmigo saliendo del lugar a la mitad de la presentación estelar. Y he aquí mi cierre: Primero yo le daría todas las palmas a Beyond Psicodelia y a todo quien participo en la organización. Honestamente la calidad del show, acústica y visualmente fue impecable. A excepción de los que no llegue a escuchar, todas las propuestas en escena tuvieron su impacto y con esa infraestructura, lograron formar parte de un muy buen evento. Como parte reflexiva podemos quedarnos con la cuestión de que una plataforma de calidad puede potenciar cabrón a un montón de buenas ideas que rondan por los bares, patios, foros y sótanos de todo el país.

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