BOOS and BOOZE; cervezas, disfraces y talento chileno

Texto: Kenny Rosales. / Fotos: Diego Gracida.

¡Amo pasar Halloween escuchando música chida en vivo!

Y sin duda, la primera edición del BOOS and BOOZE, que se llevó a cabo en vísperas de esta fecha que es la favorita de muchos, fue el pretexto perfecto para improvisarme un disfraz de vampiro, armarme de cheve y trasladarme a Nodriza.

Estuvo padre que desde temprano ya habían varias personas en el venue y que cuando la primer banda se subió al escenario, sin pensarlo dos veces, todos se acercaron y se
pusieron a bailar.

Los primeros en tocar fueron los chicos de LEDDS, que para ser sincera me sorprendieron un poco con su sonido. Creo que no fui la única en disfrutar su presentación, ya que los integrantes de la banda recibieron gritos, aplausos y hasta un pellizco de tetillas por parte del público.

Después tocó el turno de Depressiego Loveless, que a pesar de sufrir una pequeña falla
técnica al inicio de su presentación, dio todo para hacer que los asistentes pasarán un rato agradable.

Como era de esperarse, Sushimilco puso a bailar hasta al zombie más ensimismado de la
fiesta y para mí fue la banda con el mejor disfraz, no daban miedo ni nada, pero hicieron
una imitación súper divertida de lo que es tocar en una banda grupera.

La agrupación más esperada de la noche fue El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco y vaya que hicieron que todo lo malo, triste o raro que haya pasado esa noche valiera totalmente la pena. Sin duda el sonido de estos chilenos me hizo volver en el tiempo, era un rock suciecillo con guitarras y gritos estruendosos pero chidos, era el tipo de música que me gustaba mucho escuchar en la prepa y la vibra que irradiaban ¡uf! Sin duda me trasladaron a un estado de éxtasis musical.

Y por último, Fármacos fue el ingrediente que hacía falta para completar la receta perfecta de una noche ideal. No es porque sea súper fan de ellos (o sí), pero sinceramente su presentación hizo que todas las chelas que llevaba se me bajaran para bailar y cantar coordinadamente.

Sin duda, cervezas, disfraces y talento chileno, era un poco de lo que hacía falta en la
ciudad.

 

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