Alex Anwandter en Metapatio; felices de respirar el mismo aire

Texto: Kennet Muñóz / Fotos: Diego Gracida.

Monterrey es una ciudad llena de cosas, con lugares muy interesantes a dónde ir, en dónde poder invertir unas horas de tu tiempo junto a una buena chela; justamente esto hice este sábado en Metapatio donde caí a ver a Alex Anwandter en un show completamente diferente al tipo de shows que me acerco, sin embargo esta noche fue una noche muy chida.

Hasta donde sé, ya se había buscado el tener a Alex Anwandter en la ciudad y hasta este fin de semana fue posible, cosa que nos cayó de maravilla ya que con el nuevo álbum titulado Latinoamericana vimos un show mucho muy completo, muy fresco y con muchos moods para sentir, todo en un lapso poco menor a dos horas.

La banda se sube al escenario creado para el evento a eso de las 23:15, poquitos minutos de retraso y comenzando con “Amiga” para olvidar el mínimo estrés de la tardanza y planteando el sentir que la mayoría de la noche llevaríamos, suena “Bailar y Llorar” mientras la gente irremediablemente se ponía a bailar, y es que indudablemente la energía que Alex puso desde el primer segundo del set y además siguiendo con “Siempre es Viernes” y mezclando hits de diferentes proyectos ya nos íbamos imaginando qué tipo de espectáculo iríamos a tener; “Casa Latina” es esa clásica canción de fiesta de nunca terminar, el primer cambio de mood a algo más parecido a un indie rock de los años 2000 a cargo de “Éramos Todos Felices” y “Que se Acabe el Mundo, Por Favor” para tranquilizarnos y bailar más despacio así como guardar un poco de la energía quemada en las anteriores canciones y cerrar el primer bloque de rolas con la cuáles Alex ya hacía lo que quería con nosotros ya rendidos a sus rolas.

Sorprendentemente y cuál montaña rusa el tiempo se detuvo y Alex comenzó a tocar “Nadie Como Tú”, un cover de Christina Rosenvinge y aunque volvimos al baile con “Shanana” regresamos inmediatamente a la tranquilidad con “Manifiesto” que fue la canción con muchísimo más sentimientos y hasta diría yo que la canción mejor ejecutada de la noche. Si, sabemos que era una noche para bailar pero esta joya no se podía quedar guardada, después de todo el ánimo se prestaba para plantear un poco el existencialismo planeado en la mayoría de ese disco, “Finalmente” fue la primer canción del disco recién lanzado de hecho y continuando con las melodías melancólicas “Um Girasssol…”, marcó el fin de la parte tranquila de la noche.

Ya venía esperando esta rola desde hacía rato pero llegó en su mejor momento, y así comenzó “Latinoamericana” que me hizo pensar en la cantidad de ritmos ya había tocado en este evento, apenas llevábamos poco más de media hora pero ya habíamos explorado generaciones e influencias y todo hecho por cuatro sujetos en un espacio reducido, al escuchar a Alex también escuché un poco a David Bowie, a Cut Copy, Miguel Bosé y a todos esos sonidos referentes de los 80’s, tantas cosas en pocas canciones, la verdad es que este sujeto hacía muy bien su trabajo; me gustó mucho la combinación entre canciones de su nuevo material y del primero, para poder enseñar a las personas lo último hecho (Axis Mundi , Malinche, Vanidad) junto con las primeras canciones que nos regaló en el pasado (Rebeldes, Tormenta, Cordillera).

Casi llegando al final de la tocada entendí la razón por la cual fue un show sin ninguna banda de soporte, no voy a negar que ver a algún acto local hubiera caído muy bien, sin embargo este 3 de Noviembre teníamos que tener la energía a tope para Alex y el show de sus músicos, la selección de canciones y el acomodo de estas para mantener al público siempre alerta y dejarlos ser por medio del baile y sobre todo la excelente ejecución de las últimas rolas que nos regaló.

“Locura”, “Como Puedes Vivir Contigo” y “Amar en el Campo” fueron las últimas tres canciones que escuchamos, por medio de porras y de coros al puro estilo mexa, Alex se retiró del stage para continuar con su gira, fue una maravilla que no vi venir en este fin de semana, un show mucho mejor de lo que podría haber llegado a esperar y con el sonido y voz tan chingonas como el las podría hacer.

Al final, de aquí hasta que Alex regrese a la ciudad siempre va a ser viernes en nuestro corazón.

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