Él Mató a un Policía Motorizado, yo reviví a tu perro y lo volví a matar.

Texto: Gerardo Sánchez. / Fotos: Daniel Rodríguez.

La noche es joven, llegué temprano para ver cómo se vivía el ambiente desde la fila antes de comenzar el evento, fácil habían unas 25 personas desde las 7:30 PM, nerviosos pero contentos los asistentes no dejaban de hablar de qué canciones tocaría El mató. A lo lejos veo a Daniel con una playera blanca, listo para fotografiar el evento, para mi sorpresa esa playera era merch oficial de Yo maté a tu perro, que portaba con mucho orgullo puesto que ésta sería la última tocada definitiva de la banda.

Algunos cigarros y empanadas de cajeta después, decidimos entrar al Escena, no sin que antes pasara la primer locura de la noche: Daniel y Yo platicábamos sobre el concierto, cuando de pronto un hombre con un arma larga pasó detrás de mí, sin placas ni uniforme, no creo que haya sido un policía, y se metió al estacionamiento de a un lado. Del puro susto mejor nos metimos al venue para acomodarnos y ver algunas caras conocidas.

Entramos justo a tiempo, Rolo Mx ya estaba terminando su soundcheck, en punto de las 9 ya habían unas 60 personas en el Escena disfrutando de las primeras canciones de la banda. Supieron manejar muy bien su set-list, ya que las primeras canciones eran un poco lentas y tranquilas, después fueron haciendo más ruido. Para las 9:30 ya había gente en la barra y a lado mío meciéndose y bailando a ritmo de su disco Ataraxia, ya era más difícil caminar entre la gente y la presencia de los fans de Él mató a un policía motorizado se notaba más y más, tanto que cuando volteabas a cualquier grupito veías
mínimo a un alma portando merch de la banda.

Se me había antojado una cheve antes de que terminaran pero ya había una fila muy larga en la barra, así que mejor me quedé escuchándolos, lamentablemente tuvieron algunos fallos técnicos en el micrófono y en la guitarra, eso no me limita a decir que las atmósferas con las que jugaban e incluso los screamos que se aventaban en sus rolas más movidas me gustaron bastante; para ser sinceros mucha gente estaba bailando, cosa que a veces es difícil lograr para las bandas que abren conciertos.

Yo reviví a tu perro y lo volví a matar. La nostalgia y emoción se sentía en el ambiente, después de esperar al menos 20 minutos, Yo maté a tu perro sale al escenario para tocar una última vez antes de separarse definitivamente. Dan las 10 de la noche y empezamos con los primeros temas, así como los primeros fallos técnicos, pero a pesar de esto una buena parte de las 200 personas que ya se encontraban disfrutando su música empezaron a saltar y bailar.

Suena el track titulado como el nombre de la banda, pero antes Jehú quien era el Vocalista, dedica la canción a la primera persona que les puso atención como agrupación, dice que irónicamente su compa ni es de Monterrey el chico; y para cuando acuerdo ya hay unas 300 personas en el recinto disfrutando de la música.

Antes de tocar “Para siempre” el vocalista hace una pequeña afinación de su guitarra frente a todo el público, digo, no cualquiera se puede dar el lujo de afinar su guitarra en frente a una audiencia así, en el escena. Última canción y en la batería se ve un Robert muy conmocionado por la melancolía que genera darse cuenta que es el término de una era, cabe recalcar que éstos momentos fueron sumamente memorables, ver a tanta gente cantar y bailar durante la despedida de los chicos me hizo sentir frustración ya que eran una banda muy buena, llena de novedades y melodías chidas, pero lo que me enchinó la piel fue escuchar al micrófono “Después de éstos dos minutos con treinta segundos, nosotros fuimos, Yo maté a tu perro”.

Quince años bastaron para que El mató a un policía motorizado se presentara por primera vez en Monterrey, esos chicos que iniciaron en 2003 ya tenían muchos fans esparcidos por tierras latinas, y México no es la excepción.

Ya se notaba la desesperación de público al esperar más de media hora a la banda, hasta que a las meras 11:15 de la noche, salen al escenario acompañados de gritos tipo fangirl de los más de 400 asistentes que ya se encontraban en el escena, empezando con “El Magnetismo”, la primer canción que tocan en Monterrey.

La noche se siente muy amena, el show de luces hace su aparición ahora sí con su presencia, contrario a los dos grupos pasados, dándonos una experiencia muy bonita; acompañados de gritos de emoción y un poco de “Woooh’s” de fondo tocan algunas canciones de discos pasados, como “La cobra” y “Día de los muertos”, ésta segunda canción representando el primer sólo en la guitarra que escuchamos por la banda en la noche permitiéndonos bailar y saltar, yo sentía que la gente empezó a entrar en clímax sin duda, y vaya, qué difícil fue escribir sin evitar querer bailar.

Yo estaba seguro que el público no iba a permanecer tranquilo o sin emocionarse demás, me tuve que decir a mí mismo “Te lo dije” cuando de fondo escuché a un fan gritar a todo pulmón “Santi haceme un pibe” siguiendo de una risa sarcástica por Santiago Motorizado, dando así comienzo a la primer rola del disco “La síntesis o’Konnor” que escuchamos en la velada, hablo de “La noche eterna”. Seguido de un pequeño coro estilo Hinchada hacia la banda por parte de unos fans de corazón, comenzamos con el momento más chill de toda la noche, qué bonito era bailar y cantar relajado con “Alguien que lo merece”.

Para éste momento del show le presté atención a Manuel “Pantro Puto” y ví que era el miembro que menos se movía en stage, no sé si eran los nervios o por qué estaba tan tieso pero (exceptuando a los demás miembros que requerían estar sentados) Santiago Motorizado y Gus “Niño elefante” sí hacían bastantes movimientos y se desenvolvían mucho, quizá fueron las circunstancias.

Hicieron un pequeño interludio cuando terminaron de tocar “El fuego que hemos construido” cosa que a todo mundo confundió bastante porque no sabíamos que pasaba, simplemente dejaron un loop por 3 minutos del final de la canción, cuando de pronto regresan al escenario a tocar “Fuego” ¿Qué coincidencia no? Incluso escuché a una chava ebria a un lado mío gritar “Esa canción está bien verga wey” con mucha emoción, pero la gente no paraba de pedir la rola de “Más o menos bien”, eventualmente después de dos canciones la tocaron.

A partir de aquí la gente ya estaba tomada, había un poco de descontrol, e incluso vi por ahí que estaban quemando; no exagero cuando digo que había un vato encima del muro medianero entre el público y el escenario bailando y a un lado uno sin camisa quise tomar foto pero estaba muy lejos y la seguridad del lugar actuó rápido.

En la penúltima canción la gente se notaba feliz pero tristes al mismo tiempo ya que después de tanto tiempo de espera para verlos en vivo, se iba a terminar el show de una de sus bandas favoritas, El mató a un policía motorizado decide tocar “Chica rutera” como un buen guiño con la letra, esperando a que vuelvan en otra ocasión a nuestra ciudad y seguido a eso, cerrando con “Mi próximo movimiento”, un chico se sube al escenario, eludiendo a la seguridad y se toma una foto chusca con Santi, sin duda una crónica digna de recordar la noche de un 26 de Octubre del 2018, ésa misma noche que a todos nos puso la piel de gallina una de las mejores bandas argentinas del momento.

El mató a un policía motorizado actualmente está en Tour y próximo a presentarse en Ciudad Juárez el 27 de Octubre, el 31 en Toluca, y terminando su tour por México el 1 de Noviembre, en Tijuana.

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