Coco presenta divisiones del Sol; Un lento trance hacia la nada.

Texto: Santiago Caamal

Calificación 3/5

Tras la reciente familiaridad musical sinaloense que se ha venido cocinando con proyectos como por ejemplo Bratty y Un Triángulo; los tímpanos de los escuchas más cercanos a esta parte del país empiezan a reconocer el sazón de la música de este peculiar estado.

Coco, quienes incluso han compartido escenario con los proyectos mencionados anteriormente, se antojaban como un proyecto de un carácter más sintetizado, sin embargo, como todas las bandas, han tenido un proceso de evolución no sólo hacia sí mismos, sino también en cuanto a influencias para la banda. Es así como estos cuatro chicos relajados de Sinaloa nos presentan Divisiones Del Sol, primer material de larga duración.

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Encendemos motores con “Analema”, una tenue introducción instrumental con un sonido utópico y sensible que se siente como un despertar, para así arrancar con los arpegios de “Maps”, una canción tersa que envuelve y que su clímax recae en una guitarra con distorsión acompañada de platillazos, a fin de concretar la construcción de la canción y cerrar con un cambio de compás totalmente inesperado (y acertado). “Bongo”, el tercer track, ensalzado con un sintetizador de lo más chill, una línea de bajo colorida (y que le da “el toque” a la canción), acompañan una ocasional voz que nos recuerda que nos encontramos en un sueño distante.

Empezamos a tomar velocidad con “Princess”, la cuarta canción, que además de presumir una línea de batería diferente al resto de las canciones (y muy buena, por cierto), nos enseña un lado más legible del vocalista, el cual relata un discurso crudo y de libertad, con frases más consolidadas como “ve con cuidado, si te pierdes nadie te va a buscar” y que incluso añade un par de coros que me parecen los detalles más disfrutables y destacables del disco, pues son usados constantemente durante la canción, pero en diferentes contextos, que hace que notes la abismal diferencia entre la primera vez que los escuchas y la última, especialmente después del puente. El quinto track titulado “Montpellier”, es una canción conceptualmente oscura, que incluso me recuerda al folklore mexicano, específicamente a la tradición del día de muertos, sin embargo goza de una danza entre guitarra, batería y bajo, que hacen sentir a Coco como lo que es, una banda con cuatro integrantes y no de uno, que además juega con las voces usando “pannings” de izquierda a derecha. “1968”, la sexta pieza del álbum, regresa a las atmósferas utópicas y relajantes, pero con unas guitarras que me han dejado con la boca abierta, y no necesariamente por su complejidad o velocidad, si no por las notas que han elegido para acompañar la progresión y sobre todo al bajo.

“Turned Compression”, la séptima entrega del LP, es una vuelta atrás hacia el comienzo del álbum con esos suaves sintetizadores, y que intenta funcionar (sin mucho éxito) como un outro o un punto clave que indicaría la despedida de divisiones del sol. No “Signal” es la octava canción, que sin intenciones de demeritarla (porque es una de las mejores canciones del material); interrumpe toda la atmósfera sonora del disco en general, los sintetizadores desaparecen y las líneas melódicas pasan a un plano más digerible, sin embargo, con un sonido bastante similar a la banda de Chetumal, Quintana Roo, Aladin Fox. La penúltima canción del compendio es “Mar”, la apuesta más larga del LP, y es que en sus más de siete minutos, se pueden encontrar las mismas intenciones utópicas lowkey, con una letra nostálgica y melancólica con alusión al océano egoísta que se ha llevado a alguien y nunca más lo regresó. Esta canción resulta atinada al cierre del álbum, se siente como una despedida en toda la extensión de la balada.

“Tierra”, el final del álbum llega con una canción depresiva que de alguna forma acaba haciendo que te olvides de los (algunos) rellenos instrumentales del álbum. Esta canción es una revolución dentro del mismo álbum, que sugiere guitarras un poco más pensadas que las de las demás canciones, con ritmos claros entre la batería y el resto de los elementos y un sonido más maduro en general (incluso en la letra y la línea melódica), para cerrar con broche de oro.

Creo que Divisiones del Sol funciona de excepcional manera como un LP melancólico, oscuro y depresivo que te puede llevar al mismísimo infierno dentro de tu cabeza en una noche de insomnio, sacando a relucir tus depresiones internas en una potencia exorbitante. Sin embargo, algunas canciones (como “No Signal”) se encuentran fuera de contexto, mientras que otras se sienten como rellenos más que como preludios o introducciones. Así que si quieres viajar en un trance lento hacia tus demonios internos, recomiendo Divisiones del Sol, de Coco, que ya se encuentra en plataformas digitales para su reproducción streaming.

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