Entre Olas #024 Ballenas de San Sebastián

Texto: Steven Vessel. / Fotos: mariaratfingers.

Entre Olas es un espacio donde amigos hablan de la vida contemporánea y las diferentes virtudes de la juventud descontrolada. Esta semana Steven Vessel, nos cuenta la vez que las ballenas de San Sebastián le hicieron una visita.

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He estado luchando, día, tras día, tras noche, tras día, tras tarde, tras invierno, otoño, verano, primavera, tras tantos días ya, con las quimeras sin personificación concluida, con esas quimeras estancadas junto al pantano lodoso y rugoso que se creó al dejar el grifo abierto de la lavandería, dejando que gota tras gota llenase mi mente de incesantes, tóxicos pensamientos, haciendo que el verde jardín de estabilidad se convirtiera poco a poco en un lodazal con un olor tan mortífero a tierra y excremento que a de hacer retumbar las fosas nasales.

Oh qué habría de esperar ya de los ratones, si tan sólo al encender el bombillo salen huyendo, escapando en microsegundos de mi vista para esconderse debajo del armario. Envolturas de papas fritas vacías en mesetas junto a cajetillas de cigarrillos es el escondite de ellos. Un aspecto sombrío del armario me hace temer, el espejo lo he cubierto con una manta de rayas negras y azules.

El ardor de la garganta me hace querer pasar saliva, un caballito más, no más, los pensamientos se empiezan a tornar de un grado más irracionales, otro caballito más, no más.

La luz del techo empieza a chillar y ahora junto a la garganta mis ojos arden también.

Grita, grita grita, pataleta y calla.

A bajo la manta, no hay nada que temer, mi rostro se ve borroso ya, tras tres caballitos más, mi garganta ha dejado de arder, incluso la he dejado de sentir, un caballito más, no más.

Me levanto bruscamente y me voy de lado, me golpeo un poco con el armario, escucho un chillido, el ratón ha escapado de nuevo, luego te veré por ahí querido amigo…

Me pongo en cuclillas para alcanzar la caja más enana, escondida al fondo del último cajón del armario, estiro el brazo lo más que puedo y un pequeño sollozo ha salido, esta vez el ratón soy yo.

La he alcanzado, queda un poco de hierba pero qué más da, esta noche de primavera fallecida he de romper el himen de mi mente, he de volver a desvirgarla, como si eso fuera posible.

Ya no queda más remedio, he vaciado el tequila que tenía guardado para una ocasión especial, pero claro, que hoy es un momento especial ¡He podido apoderarme del absurdo sin dudar! Ya no hay vuelta atrás gemelo mío, he de llenar la pipa, reproduzco la lista de música, para luego apagar el bombillo y encender el neón.

Enciendo, aspiro, retengo y suelto.

Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete caladas, tan sólo siete y la hierba se ha quemado por total.

Camino hacia la salida del cuarto, llego al patio y la música ha de sonar aún, un poco deformada ya y más baja, pero la escala sigue ahí.

Me siento sobre la silla, subo los pies y los cruzo, enciendo mi cigarrillo aquí porque no me gusta el olor guardado en el cuarto.

La llovizna golpea con suavidad el suelo y mi vista se pierde poco a poco, sin más, mi mente está sangrando, la he desvirgado brutalmente, me dejo guiar por el mar oscuro y taciturno, escuchando sólo el golpeteo de las olas a la balsa, veo al fondo unas ballenas con colores rojo y un oscuro azul marino que si no fuera por mi vista, pensaría que son de color negro.

Van acercándose en una hilera de bellas ballenas, las veo bajar al fondo y luego dar saltos sobre la superficie, se acercan poco poquito más.

Uj um u jum mu hu, dabua ladua lala

Dinámicas estatuillas de soldados chinos se comportan en una vinculación uniforme sobre el asfalto, brillan tan duro y nítido en  olivo y  mostaza, que gran espectáculo de luces he de ver.

Mira Ramón, gemelo mío, el mono y el perro están pelando por un pedazo de chuletón ¡Necesito fotografiarles!

Ah, mierda Ramón, el flash los a ahuyentado.

—  Ya volverán, ya verás.

— Aquí los esperaré, en cuanto lleguen no dudare y una foto les tomaré sólo con brillo de la Luna iluminando.

¿Ramón? ¿Te haz ido también tu?

Ya te largaste, igual que esos estúpidos animales, trio de maricones.

Intento ver la hora pero no logro comprender el orden de los números, recuerda no mirar el reloj si no quieres darte cuenta que las cosas siguen sucediendo.

Es aquí cuando los movimientos pierden su significación, empezando a adquirir capacidades casi ontológicas, las piernas no responden a mi estímulo, mi mente dejó de desangrarse y parece ya estar coagulando, mi vista se pierde de nuevo, las ballenas de San Sebastián están más cerca ya, están tan cerca ya, que sus ruidos me hacen cerrar los ojos, retumban en mis oídos y me hacen llorar ¡Callen de una jodida vez! La cara al cielo, luego al suelo, el cigarrillo se consumió en tres de mis dedos y sólo le di dos caladas.

Regreso al cuarto ya, apago el neón y pauso la lista, sólo me encuentro con mi mano y yo, me excito recordándola, gimoteando encima mío, empiezo a masturbarme para parar en seco, la imagen de un trauma me rompe, me giro a la izquierda y en fetal empiezo a lloriquear, incesantes guerras estáticas cubren cada rincón de mi mente, ni la sangre con coágulos los ha podido frenar, me carcome, la rutina, el plano terso de edredón persa, un abrazo, un te quiero, un cariño que sabía a verdadero. Consciencia del árbol de orquídeas rosas al lado del río verde, valentía ahogada en presentación de tabletas de 50 mg ¿Quieres buscar acaso vanidad en los racimos de uva añejado?

Y ¿Porque no rajarse las venas de una odiosa vez? ¿Acaso no es lo que buscas en acción auto-mutilante con todo eso?

Si tan sólo la presión de un corcho lo suficientemente apretado sobre el abismo de tu alma pudiera taparle, pero no, ahí tan sólo han de caber muestras sinceras e imperecederas, la razón deconstruida en pequeños cubitos generado un bulto cuadrado para luego cubrirlo con fluidos vaginales aleatorios.

Día, tras noche, tras días, tras noches, tras mayo, junio, julio, agosto o hasta octubre quizá. Aquel mártir estará ahí, si tan solo aprendiera a vivir con el devenir sin vivir por el devenir. Oh si tan solo el mártir no fuese mártir ya.

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