MACROSS 82-99; コンサートのレビュー

Texto: Diego Gerardo / Fotos: Ana Meraz

El cielo era gris y había varias personas sentadas en las bancas del amplio terreno que es Aparato; todos estaban concentrados en sus temas de conversación y en su gente, era el momento tranquilo para ir checar la mercancía del evento y tomarse unas cervezas.

Algo en lo que siempre termino pensando al final de un concierto, es que todos son desconocidos y diferentes, no comparten los mismos gustos gastronómicos o las mismas opiniones políticas, pero sí que comparten el amor al artista que se vaya presentar esa noche y me fascina el hecho que la música nos une y hace que dejemos de existir por un momento para disfrutarlo con el resto de personas; es una tarea que funciona diferente en cada persona, en este caso era Macross 82-99 el que tenía esa tarea en sus hombros.

El gris se había desvanecido y la oscuridad había llegado, dos jóvenes tomaron el escenario para hacerle saber a la gente que el evento iba a comenzar y darnos un poco de luz, el dúo MENÉ empezó la noche con trap y honestamente no es un género que me llame tanto la atención; lo encuentro disfrutable pero no es mi estilo, aunque los versos que cantaba eran bastante bonitos y sentía que me contaban una historia, su historia, una de la cual no conozco los detalles y los rostros de los involucrados, pero lograba sentirme identificado de cierta manera; me encantaría que eso pudieran llevar eso a su sonido.

Luego de la presentación de MENÉ subió al escenario Soma Cake, un dúo de Reynosa que ellos mismos describen su proyecto como “reggaetón gótico”. Si se preguntan cómo suena, imaginen a Ian Curtis haciendo shoegaze. Lo que se me hacía más interesantes de la agrupación es que no contaba con un baterista, todo el peso lo llevaba la guitarra, el bajo y los pedales; la voz de su vocalista se hundía con el sonido de su guitarra y el bajo le daba más fuerza a sus vocales, era tomar unos cuanto kilogramos de la famosa droga que Aldous Huxley le da a la humanidad para borrar la depresión y hacernos felices.

Después llegaba la hora de Flor de Muertos para tocar. La banda se componía por los mismos dos chavos de Soma Cake pero con una chica en sintetizadores y una vocalista. Con Flor de Muertos se volvió a repetir la ausencia de un instrumento, en este caso era la guitarra pero no hizo falta para la intención que tiene el sonido de Flor de Muertos.

Imagenes de cementerios, casa abandonadas y calles a oscuras llenas de neblina se empezaron hacer presentes, el ambiente que crea su vocalista retorciéndose por el escenario como si un sacerdote estuviera realizando un exorcismo sobre ellas y su voz sonaba a más un lamento de la llorona, un alma que vaga por el mundo sollozando por la muerte de su hijos pero ahora estaba cantando con una banda.

Durante la velada, había dos figuras que lograron llamar mi atención de todas las personas presente, dos hombres altos con melenas larguísimas y camisas blancas; una de Death Grips y la otra de Grimes; las facciones faciales de uno de ellos me recordaban a Stu Mackenzie de King Gizzard and the Lizard Wizard. Me enteré que estos individuos eran la siguiente banda: Sentidos Apuestos. No les había escuchado nunca y en mi mente estaba fantaseando con el mejor crossover de todos los tiempos, esperaba cualquier cosa.

Al final nos entregaron vaporwave al estilo de Vektroid con ese famoso álbum de estudio que popularizó el género, con samples de canciones de Luis Miguel, Pablo Ruiz, Gloria Trevi y más, los Sentidos pusieron a bailar y a cantar a toda la audiencia con temas como “Sacalastracas” o “Ipochquiotlacueyotl 420” (el mejor juego de palabras que he visto en mi vida). También si una banda empieza a regalar gansitos al estilo Buckethead y sampleando un comercial de hace años del postre, la convierte en la mejor banda del mundo automáticamente.

Cada presentación era única, la gente fue poco a poco acercándose al escenario, poco hasta llegar estar pegados al escenario con Sentidos Apuestos; en frente del proscenio había una pequeña tarima, hubo una pequeña batalla por un gansito y pocas personas había puesto pie en ella para bailar con Los Sentidos, si algo aprendí en danza es que las tarimas están para bailar y con la tocada anterior ya estaba el hecho que se podía subir en ella.

Después de regresar de Shangai, Macross 82-99 tomó las riendas del escenario y fue recibido con las brazos abiertos por el público regio. Empezó su set y todos empezaron a moverse al ritmo de la música y comenzaron a invadir a la pequeña tarima; fue sorprendente ver la cantidad de gente que logró aguantar esa noche ese diminuta banquita.

Uno a uno treparon para mostrar sus habilidades de baile y sus mejores poses de JoJo’s. “I wanna be with you” gritaban las personas cuando “Fun Tonight” empezó a sonar y básicamente ese tema puede resumir todo lo que se vivió el 4 de agosto en Aparato, una fiesta llena de anime y videojuegos. Cuando terminó la actuación de Macross, un grupo de amigos hizo una pequeña coperacha para que siguiera tocando, entre risas Mookie no aceptó el dinero pero sí cumplió con la petición de su fans, él tan famoso “otra, otra, otra” volvió a funcionar esa noche.

“¡Macross-senpai! ¡Daisuki!” Eran las palabras finales de los regiomontanos al productor mexicano; formando un corazón con su pulgar y su dedo índice fue su muestra de aprecio durante toda la tocada, “son unos chingones”, expresó Mookie a su audiencia mientras en su rostro era visible una enorme sonrisa de amor y felicidad, que pronto esa se verá en otras ciudades de la república; fue una velada bastante extraña donde el anime, vaporwave, trap y el reggaetón gótico convivían en armonía.

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