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IT’S A TRAP IV; Una noche de contrastes

Texto y Fotos: Daniel Rodríguez

La semana pasada se realizó la cuarta edición del It’s a Trap en una noche que, personalmente, fue memorable. Tan llena de desmadre, buena vibra, alcohol, chingos de energía y música, pero sobre todo fue descubrir aquella hermandad que al menos yo, me había perdido todo este tiempo. Llegué apenas tarde al evento y el de la entrada estaba estrujando mi mochila, como si fuese un urólogo que está a punto de darme malas noticias, le dije que venía a tomar fotos y le mostré la cámara y el tupper que me se me había olvidado sacar de la mochila.

Entré a Astro y todo bien calmado, un güey bien proyectado bailando con la música de KMXXN y la racita que apenas llevaba la primera o la segunda cheve, si eran Tecate o Indio daba igual, fui por una Corona bien helada porque la pena de llegar a un lugar donde no conoces a nadie me causó sed. Por un ratito me distraje mandando mensajes, cuando una  morra empezaba a dar sus primeros síntomas de perreo sin miedo.

KMXXN andaba arriba de la tarima sonando, y su carnal Young Tama ya estaba listo para darnos una muestra de por qué su proyecto XANGE vale la pena ser escuchado, acompañado de sus secuaces Tony y Lvis empezaron a cantar: “¿o Qué?”, “Lv en la Riñonera”, “Don’t Cry” y “6 Balas”.

Luego fue el turno de P0110, quien ya estaba listo para entregarnos su repertorio de beats, pero por algunas fallas no se pudo concretar por completo su presentación sin embargo la música no faltó y la raza se apoderó de cualquier espacio dentro del lugar. Algunos fueron por más alcohol otros tantos aprovecharon el lugar para jugarse unas retas de King of Fighters.

Como un héroe dispuesto a salvar la noche, Trillhouse, productor y DJ de FNTXY y Alemán estuvo curando con crema y nata de antaño con reggaetón denso y hip-hop del nuevo milenio haciendo retumbar la casa completa.

Un desmadre inmenso que duró poco más de una hora, a donde voltearas había garabatos de manos y piernas moviéndose, cigarros, cervezas, y cinturas; chicas twerkeando de rodillas en el suelo y cabrones moviendo el culo como si no hubiese un mañana. Y de repente entre mixeo de tracks resuena el “Sakala karnal” de Adán Zapata, que para muchos se convirtió en el himno de la adolescencia desde hace una década.

Estando a lado de la tarima, atrás de mí un vato agarró confianza de más y accionó un extintor, que soltó un químico y que a varios nos hizo toser y escupir. Fuimos a las maquinitas para evadir esa mierda, algunos con cara de: “¿qué chingados acaba de pasar?”, después la gente empezó a reírse y a seguir bailando… luego el: “Whole squad full of fucking killers, I’m a killer too”, salió de las bocinas, y una expresión de “Oh!” gigantesca llegó de la multitud, luego el “sending shots, shots, shots, shots, shots nigga, everybody get pop, pop, popped nigga” a una sola voz y con chingos de gotas de cerveza por todos lados, “the thing go rrrah, rrrah, rrrah, rrrah, rrrah nigga!”, y el Trill haciendo los ademanes de “we send shots, shots, shots, shots, shots nigga” y no mames: todo se había salido de control.

Al poco rato vi que FNTXY ya se estaba incorporando al escenario y empezaba a agradecer y a decir lo bonito que era estar otra vez en Monterrey. Después de estar un ratito probando el micro y haciendo match con Trillhouse abrió su show con “Bonita” y todos empezamos a corear.

La catarsis del show empezó con “En la coca”, canción de su LP Rey de Corazones, algunos apuntándose a si mismos y otros haciendo un ademán de “yo mero” cantaron y bailaron, de ahí en adelante morras seguían twerkeando ahora soportándose de la tarima… luego recibí un mensaje que mi primer sobrino estaba a punto de nacer y que me convertiría en tío.

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Seguí tomando fotos, y viendo que otros ya estaban descansando después de tanto baile. No sé si FNTXY se despidió con su canción “Rey de corazones” pero salí corriendo de Astro, no sin antes subir por las escaleras y tomar una foto más. Costaba trabajo irse de un evento así pero lo valió todo, pagar los $100 varos del taxi, bajar corriendo dos cuadras, y llegar sudado con olor a cheve y cigarro al hospital para ver por primera vez desde la ventanilla a Sebastián.

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