GLOW; Mujeres luchando de dos a tres caídas

Texto: Jaime Rodriguez

Uno de los shows que más sorprendió a la gente el año pasado fue GLOW, una serie de Netflix protagonizada por Alison Brie, Betty Gilpin y Marc Maron que nos cuenta la historia de un grupo de mujeres que en los años 80 son elegidas para actuar en un programa de lucha libre femenil llamado Gorgeous Ladies of Wrestling (o G.L.O.W., jeje). En la primera temporada vimos como estas chicas, su director Sam Sylvia (Maron) y el productor Bash Howard (Chris Lowell) trabajan durante los 10 episodios para poder lograr un piloto exitoso y en este segundo año vemos cómo después de las dificultades… pues llegan más para entrometerse en su meta de hacer un show de lucha libre femenil de calidad.

El mayor acierto de esta serie son las talentosas actrices (y actores) que conforman el colorido cast, pues logran darle vida a personajes llenos de quirks divertidos pero a la vez con historias complicadas que poco a poco se van develando. Sus creadoras, Liz Flahive y Carly Mensch, fueron escritoras de Orange is the New Black, por lo que tienen la experiencia de escribir personajes diversos con pasados turbios. A pesar de esto, GLOW tiene suficientes elementos que la distinguen de esa otra serie de Netflix como la duración menor de los episodios, su setting en otra época, así como el hecho de que no hay flashbacks para presentarnos el pasado de los personajes, lo cual para un escritor creo que es más complicado.

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La primera temporada trataba acerca de este grupo de mujeres y sus distintas personalidades chocando y de cómo poco a poco se transformaban en un equipo, pero al inicio de esta lo que vemos es un grupo de compañeras y amigas que se asemeja más a una familia. Creo que decir que la familia es la parte más importante de esta serie es algo muy adecuado, pues la serie no sólo se concentra en mostrarnos la unión que se ha generado entre las actrices, sino que se mete a explorar la maternidad de algunos personajes así como la paternidad inesperada del personaje de Marc Maron, que termina siendo una de las historias más conmovedoras de estos 10 episodios.

Otro factor que hace que GLOW resuene tanto en mi es la crítica que hace del showbusiness y Hollywood en general. Otras series de comedia como BoJack Horseman o 30 Rock hacen un excelente trabajo, al igual que esta, de presentarnos las situaciones más frívolas que se pueden dar en la vida de un actor o en un set de televisión. Aquí lo que le tengo que aplaudir a GLOW, o por lo menos en esta segunda temporada, se atrevió a hacer un guiño (aunque no intencional) al movimiento #MeToo con una de las actrices siendo acosada en un cuarto de hotel por uno de los ejecutivos de la cadena de televisión. En verdad es un episodio muy difícil de ver y lo que sucede en la escena es algo muy delicado pero la manera en la que los escritores incluyen este tipo de cosas en la historia sin que se sienta forzado (como suele pasar en OITNB) es algo que admiro demasiado. Este tipo de cosas demuestran que GLOW es una serie feminista que no necesita poner su discurso explícito para demostrar sus puntos y hasta tu amigo el misógino podría disfrutarla.

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Esta temporada también tiene mi episodio favorito hasta ahora, The Good Twin, el cual en realidad no tiene ningún peso dentro de la narrativa y representa un cambio total en cuanto al resto. Lo que hace interesante el capítulo es que es un episodio de G.L.O.W. Desde que inicié siempre tuve la curiosidad de saber cómo sería un episodio de la serie tan ridícula en la que estaban trabajando y, afortunadamente, The Good Twin me dio exactamente lo que quería. Nunca llegué a ver el show original en el que se inspiró esta serie pero por lo que he leído, resulta ser un homenaje directo a la comedia tan estúpida y a la vez tan inteligente que este tenía, lo cual logran a base de vídeos musicales, sketches, secuencias de sueño e historias tan fantasiosas que estoy seguro la WWE envidiaba en la época en la que G.L.O.W. estuvo al aire. Lo que hace a final de cuentas que este capítulo funcione es que conoces tan bien al cast y los papeles que interpretan dentro del show que todo tiene sentido para ti al momento de verlo. Definitivamente es candidato a mejor episodio de tv del año.

A pesar de todos esos excelentes puntos que mencioné, creo que lo mejor de GLOW es la manera en la que terminan sus temporadas. La primera nos dio la culminación de una historia de perseverancia tan satisfactorio que me puso la piel chinita y, aunque en esta segunda no llega a esos niveles, te puedes llegar a sentir tan empático con los personajes (especialmente con el de Alison Brie) que lo que los escritores nos presentan al final se siente como un logro que uno de tus compas acaba de lograr. Por supuesto que esto te deja con ganas de más pero a final de cuentas la intención es mantenerte ganchado por un año entero para ver qué es lo que sigue en el futuro.

Creo que GLOW es una serie excelente (mi candidata para serie de comedia del año) que tiene un cast femenino inigualable, críticas sociales y una sátira al mundo de Hollywood que difícilmente vas a encontrar en otro lado. Aunque de repente te decepcione que no todos los personajes tienen tanto peso dentro de la historia, creo que te dejan demasiados plot points abiertos para saber que la próxima temporada vamos a ver un poco más del mundo de estas actrices.

La segunda temporada de GLOW (así como la primera) se encuentra disponible ya a través de Netflix.

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