Esta reseña de Joyce Manor es un desmadre (pero yo también)

Texto: Jaime Rodriguez / Fotos: Daniel Rodríguez

El año pasado una de mis mayores decepciones personales fue no haber ido a ver a Joyce Manor a Ciudad de México para el show que dieron en Caradura. Sí me sentí muy triste, ya que es una banda que me ayudó mucho a superar un breakup que ya en retrospectiva ni siquiera estuvo tan cabrón pero que aún así dejó un elemento emocional extra para mí en su música. Afortunadamente, y aprovechando su regreso al país, como parte del Festival Marvin, la banda se animó a visitarnos y ofrecer un show en Metapatio que, por lo menos yo, no olvidaré en mucho tiempo.

El concierto empezó con tres bandas abridoras y veteranas en la escena punk de Monterrey, la primera de estas fue EYS (Everything You Said, pa los compas), a quienes a pesar de su trayectoria y de que en mis tiempos de puberto me la pasaba en conciertos de iWish Productions nunca había podido ver en vivo. Como tocaron algo temprano no me sorprendió tanto que fuera poca gente la que los estaba viendo y, aunque pocos, los que estaban más cerca del escenario parecían ser fans de hace tiempo y coreaban las canciones mientras improvisaban el mosh más pequeño que he visto en toda mi vida de adicto a los conciertos.

Malos Modales no es una banda tan veterana en sí pero sus miembros han pasado por algunas bandas muy famosas no sólo en lo local, sino también nacionalmente. Para esta hora ya había más gente (aunque no todos cerca del escenario) y los Malos Modales se aventaron un show de punk con un sonido más maduro del de las demás bandas pero eso no impidió que hubieran fans entre los asistentes pues vi a varios coreando sus canciones.

La última banda en abrir fue WFCC, una de las bandas más famosas de esa escena que les conté anteriormente y de la que hace tiempo ya no sabía nada. Nunca tuve el placer de verlos en sus tiempos más activos pero me gustó mucho el hecho de que los miembros sigan tocando con las mismas ganas e intensidad que los ha caracterizado. Sí, las fotos que llegaba a ver de sus tocadas circa 2007-2008 se veían un poco más intensas pero hay que tomar en cuenta que el público de Joyce Manor si es muy distinto al que asistía a esos shows.

Una vez que los When Forever dejaron el escenario aproveché la típica antipatía de los regios y corrí hasta mero enfrente del escenario para poder ver a Joyce Manor en su máximo esplendor. Rápidamente los demás empezaron a hacer lo mismo. Para ese entonces ya me había echado varias cheves con alto nivel de alcohol y si me sentía un poco ebrio pero eso cambiaría a lo largo del set de Joyce Manor.

Me gustó mucho que cuando la banda subió al escenario respondieron a los gritos de los fans e incluso Barry Johnson aceptó tomarse una foto haciendo la W de Waves (tqm). Tras probar rápidamente los instrumentos el show comenzó con “Chumped” y desde el principio todos enloquecimos. Me preocupaba un poco la reacción del público, ya que hace unos años la banda causó controversia por prohibir el stage diving en sus shows y, oh sorpresa, aquí hubo bastante de eso pero la banda se veía muy contenta de tocar para los regios por primera vez y no pareció importarles. Incluso Barry se aventó un par de veces al público y nos ofrecía el micrófono de vez en cuando para corear con ellos. Entre las canciones que más coreamos estuvieron “Christmas Card”, “This Song is a Mess but So Am I” (en la cual lloré un poco pero nadie vio porque ya estaba empapado en sudor), “Leather Jacket” y, por supuesto, “Constant Headache”.

Entre empujones, codazos y nuestro fotógrafo Daniel Rodríguez sentado en el escenario porque lo empujaron hasta ahí, el concierto de Joyce Manor fue algo que no había vivido en muchos años: una experiencia emocional que me mandó al límite, pues cuando terminaron de tocar me quedé sin voz (lo cual no me pasaba desde que vi a My Chemical Romance en 2007) pero nada que unas cheves extra no pudieran arreglar. Creo que el highlight del concierto fue la sencillez y la pasión que la banda imprime en sus shows en vivo y que pocas veces he sentido en un concierto en los últimos años. La banda me rompió el corazón el año pasado yendo sólo a CDMX y Guadalajara pero prometieron que volverían a nuestra ciudad pronto y espero que con la respuesta que recibieron los promotores se animen y los traigan de vuelta ya que, aunque me la pasé todo el fin de semana adolorido por este show, lo volvería a hacer mil veces con tal de sentir la felicidad que Joyce Manor en vivo me hizo pasar.

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