Infinity War es como jugar con tus figuras de acción, pero con más presupuesto.

Texto: Adrian Quiros.

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Cuando un gigantesco extraterrestre púrpura llamado Thanos amenaza con destruir la mitad del universo con la ayuda de seis gemas de diversos poderes, dependerá de un excéntrico billonario, un mago, el chico araña, un dios del trueno, un mapache y otros 30 personajes para detenerlo, en una de las películas más ambiciosas que se han hecho.

Avengers: Infinity War es más que la culminación de más de una década de películas de la misma franquicia, hace explotar el género de superhéroes reinventado por Marvel desde el minuto 00:01. Es graciosa, emotiva, pero sobre todo cruel.

Ver a estos personajes interactuar y pelear es casi tan divertido como cuando aventabas tus figuras de Dragon Ball contra las de luchadores antes de que llamaran a comer.

El filme divide su trama en distintas perspectivas de personajes, tomando en cuenta las otras películas, pero sin llegar a la confusión (no he visto todas las de Marvel). En cierta forma es como ver el mejor episodio de una serie de televisión, pero con mil millones de dólares de presupuesto y poca información sobre los episodios anteriores, sin embargo, siempre está la opción de ir con el cerebro apagado y disfrutar la mezcla de colores, batallas y referencias a la cultura pop como cuando Tony Stark le dice ‘Calamardo’ a un extraterrestre.

Hacer cine es difícil, hacer buen cine es más difícil, y hacer cine con 300 personajes y al mismo tiempo desarrollar a un villano que solo conocíamos por nombre y aun así volverlo el eje central y el corazón de tu película es una tarea de proporciones épicas.

Cada uno de los distintos puntos de vista manejan una trama fríamente calculada cuyo desarrollo va en paralelismo con el del verdadero protagonista, Thanos.

Por un lado, tenemos la historia del androide Vision y la Bruja Escarlata, una pareja perdidamente enamorados que tendrán que sacrificar su amor para salvaguardar el universo. Tony Stark, lucha contra su necesidad de salvar el mundo y abandonar a todos los que lo rodean. Thor, el Dios del trueno, la pasa mal tratando de conservar su tan característico optimismo después del trauma de ver a su familia y raza entera morir, Star-Lord ve su rol de líder amenazado y lucha contra sus emociones al buscar a la chica que ama y Bruce Banner hace las paces con su pasado, descubriendo que no necesita a Hulk para ser un héroe.

Claro que hay más tramas, hay 300 personajes, por el amor de Stan Lee, pero todas guardan semejanza con una sola temática: perder.

He escuchado muchas críticas sobre la cinta, de que es media película, que el Cliff-hanger al final no ofrece una conclusión real. Creo que la película cuenta una historia muy genial y arriesgada de principio a fin, por fin los héroes pierden.

En cualquier película, un villano es tan amenazante como sus acciones, pero algo más peligroso es un villano que cree plenamente en su causa. Josh Brolin hace un trabajo increíble dándole vida y simpatía a uno de los villanos más púrpuras que han poblado las salas de cine desde el Joker de Heath Ledger.

El propósito de Thanos no solo es altruista y eco-friendly, tiene sentido. Thanos quiere aniquilar la mitad de la vida inteligente del universo para establecer un equilibrio. Thanos ha ido de planeta en planeta matando a la mitad de sus habitantes desde hace años debido a que vio a su propia civilización colapsar bajo su propio peso y su deseo es salvar al universo de ese destino, pero esta misión sería mucho más rápido si tuviera las gemas del infinito.

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Infinity Wars se vuelve entonces el viaje de Thanos para encontrar las seis gemas, los obstáculos que enfrenta y los sacrificios que tiene que pagar a lo largo del viaje.

Al mismo tiempo los héroes representan la fuerza opositora. Todos se preparan para enfrentar a Thanos de una forma u otra, algunos deben reinventarse, otros aprenden a trabajar en equipo y más de uno debe sacrificarse, pero al final todo es inútil, ese elemento de ver a tus personajes favoritos levantarse solo para caer otra vez y experimentar el sabor de la derrota es algo que muchos de nosotros nunca habíamos visto en el cine. De este modo la película trasciende y se convierte cinta muy humana.

Los héroes pierden, muchos mueren y otros acaban esparcidos por la galaxia. Thanos, contra todas las expectativas, logra su cometido y aniquila a la mitad del universo. La escena final es Thanos, completando su arco narrativo y disfrutando de un nuevo amanecer en algún planeta distante. El villano gana y consigue su final feliz y está muy cabrón no sentirnos un poquito bien por él. Nunca me había sentido así en el cine.

Luego de ver como estos directores manejaron un ritmo casi imposible y construyeron una rueda de la fortuna de emociones, explosiones y frases graciosas, solo nos queda esperar un año para que nos cuenten una historia sobre ganar.

Como sucede en muchas historietas, caricaturas e historias: cuando los héroes pierden, es hora de levantarse.

 

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