Entre Olas #012 Dicen que no pain no gain

Texto: Luis Bernal. / Fotos: Diego Gracida.

Entre Olas es un espacio donde amigos hablan de la vida contemporánea y las diferentes virtudes de la juventud descontrolada. Esta semana Luis Bernal nos habla de ¿Cuál es la verdadera madre de la creación?

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Me gusta pensar que obras inmortales salieron en momentos muy oscuros de sus creadores, o que éstos o éstas tenían esa cosa tersa y terrible y se enfrentaban a ella escribiendo. Puede que sólo sea un mecanismo que me devuelve la esperanza primigenia (la otra, la cotidiana, la manoséanos y repetimos sin sentido), esa que dicen que muere al último. Muchas veces uno se entera de esas oscuras vidas porque ellos mismos lo dijeron, y otras tantas porque no hace falta; lo que se ve no se pregunta, dicen, no pain no gain, dicen.

Hay una vieja pregunta que me atrapa constantemente y hace que se me antoje más un trago y todas esas cosas cliché, siendo sincero el comportamiento inmamable me acompaña seguido. En las noches, básicamente. Bueno, la pregunta: ¿Cuál es la verdadera madre de la creación?, ¿la doña alegría o la señora tristeza? Hagan sus apuestas, también hagan grupos de amigos y discutan cualquier noche en casa de alguno, si hay pizzas y cerveza es mejor.

Investigué un poco; últimamente las madrugadas las estoy ocupando para leer curiosidades, ver videos y comentarios –sobre todo leer comentarios– en Youtube y fumar mientras escucho a The Clash y pienso que no todo puede estar tan mal. Total que los meros, meros, expertos y gente estudiosa de la mente, concluyen en su mayoría que el buen estado anímico pone ready la creatividad y que, cuando todo es bonito, resulta ser todo mejor. Poom, andar depre no es buen compa de la señorita mami bonita creatividad. ¿Se jode con esto la noción romántica de que el arte aparece de la oscuridad y la musa cruel y cabrona (te estoy hablando a ti)? No, nel, nada de eso.

La morrita felicidad inspira y hace que andemos bien pendejos nadando en algodón de azúcar y lamiendo dulce, pero eso no significa de ninguna manera que lo que hacemos sea relevante, ni que sea bueno ni que sea profundo. Tampoco me hagan mucho caso, no soy ningún académico o algo por el estilo, estoy pensando nada más. Pongan ustedes que uno es muy creativo y que todo lo que hacemos no es más que seis kilos de cagada. Sin duda cuando uno anda feliz es más expansivo, pero nuncamente tiene que ver con ser bueno. Sí, amigos y amigas y amigxs, sé que hablar de calidad es algo en lo que nunca nos pondríamos de acuerdo, así que no entremos en debates de viejito profesor de la escuela de letras, no, porque de hacerlo entraríamos en una realidad alterna de donde es imposible salir. Ahora, no estoy afirmando que sea imprescindible el dolor y cuanta madre para crear, pero sí que es el origen de mucho de eso bueno, de lo profundo, lo que sí importa.

En estos tiempos está muy de moda esa onda de terapias de aceptación y la mamada de “sentir lo que sea que sientas”, en lugar de evitarlo. Está bien, pero mi opinión (que puede valer madre o no), es que ese sentir bonito, y aceptar las cosas como son, y ser paciente, y esperar a que todo mejore (si mejora, y si mejora, ¿cuánto tiempo hay que esperar?), lo único que provocaría en el planeta es una pérdida enorme de artistas y su trabajo; de su arte. Morrxs, si se equilibran emocionalmente y comienzan a perder esa parte obsesiva se va a perder la genialidad, se pierde llegar hondo, dejarnos arrastrar y revolcar por las coladeras de las zonas más alejadas, esas que miramos con desprecio y asco cuando andamos de paseo por el bosque de la felicidad, y a la mierda. Uno cuando está bien ya no necesita una obsesión, se entretiene con cosas muy ligeras y quizás, mediocres, sin rabia, las mismas que todo el mundo, las de siempre. Adiós obra y pues piensen: ¿Qué se ocupa más? ¿Una mente que abra caminos o cree cosas que importen o uno más que sea una pareja perfecta, padre modelo con zapatos picudos, chaleco salvavidas para la oficina y ex novio perfecto?

Aparte y ya casi para terminar, porque seguro lo que ustedes quieren es saber que ha pasado con mi ex o si estoy anestesiado, un poco sí. Bueno, decía que todos tenemos signos de trastornos. Unos se inclinan a la paranoia, otros a la obsesión o al narcisismo. Todo es normal, porque neta no hay nadie normal (excepto tú que mientras lees esto estás negando presentar algún rasgo de trastorno, la negación también es normal y sana y muy pinche falsa). Y bien, esos rasgos de los que les hablo no son considerados patológicos, a menos que les impida llevar una vida funcional. Si eres paranoico, pero puedes trabajar, tener una familia con mascota y toda la cosa, tomar cervezas con tus amigos mientras ves fútbol y que nadie, obvio tú tampoco, salga (muy) herido, entonces no se te considera enfermo o enferma o enfermx, eres normal. Esto es un criterio psicológico, nada más.

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Se puede dedicar la vida misma a algo, pero no hay garantía de que vaya a ser bueno, y quien puede conseguir ser muy bueno en algo es justo porque le ha dedicado miles de horas y la vida a repetirlo, perfeccionarlo y todo el pedo para llegar a ser un maestro. Esa sí es una regla. Y es que, tras este texto desorientado y con caminos que dejaremos a medias (como casi todos mis caminos), voy a culminar con las preguntas que de verdad me interesan. ¿Son las musas crueles hijas de la chingada? ¿no pain no gain? ¿Es el dolor el mero chingón de la buena creación? Igual que a Shakira en algún momento, se me acaba el argumento y la metodología, no hay mecanismo lineal pero, la respuesta sería: sí.

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