Tuvimos una charla con el chico del Seven frente al Nodriza

Por: Emily Fetuccine

El auge en Monterrey de los pequeños espacios donde bandas emergentes pueden ir a tocar y darse a conocer; lugares que no son precisamente bares y por lo tanto se manejan bajo el B.Y.O.B (Bring Your Own Beer), verdaderamente nos tienen disfrutando de las mejores noches de nuestra juventud.

Dentro de esta situación existe un tema, del cual jamás nos hubiéramos percatado, si no nos hubiéramos platicado con los chicos que atienden el Seven Eleven que se encuentra frente al Nodriza, uno de los venues B.Y.OB. más concurridos en la ciudad. 

Con memes y simples imágenes colgadas en Facebook y Twitter hemos criticado el servicio de estos negocios: ¿Por qué no cobran en las dos cajas? ¿Por qué siempre tienen cara de amargados?

Pero, ¿qué pasa con la actitud que nosotros tomamos? Recordemos que debemos tratar a las personas como queremos que nos traten. Desde que voy al Nodriza, y al Seven que está ahí enfrente, jamás he recibido un mal servicio por parte del personal de esta tienda, pero al parecer ellos sí han sido mal tratados por nosotros.

El día que se realizó A Darle Átomos I, fuimos a la tienda para platicar con los chavos que estaban en turno, una chava y un chavo que amablemente accedieron a responder nuestras preguntas.

Platicamos primero con la chava, quien no parecía incómoda pero sí insegura sobre sus respuesta. Al entrevistar al chavo nos dimos cuenta que realmente se encontraba temerosa de decir la verdad, no obstante nuestro segundo entrevistado no tuvo ni el más mínimo problema por decir las cosas tal y como son.

En sus cinco meses como empleado de ese Seven, Alex (de quien nos reservamos su nombre verdadero) no ha vivido más que una triste experiencia con quienes vamos al Nodriza, en especial aquellos que consumen cerveza.

Para él no somos más que “chavitos” que terminan perdiendo el control, personas que no sabemos tomar, y aun sabiendo que pasadas las 01:00 horas de la madrugada ya está cerrado, vamos y golpeamos la puerta en un intento de comprar más latas.

 

“La verdad, llegan a golpearte la puerta exigiendo cerveza. De hecho hubo casos de que golpeaban al chavo que estaba antes”.

 

Sabemos que no todos somos como Alex describió a “los chicos que van al Nodriza”, pero no dudemos en que sí se hayan suscitado acciones violentas contra ellos. Lo mejor que podemos hacer para evitar este tipo de problema, y no sólo en este Seven sino en cualquier otra tienda de autoservicio, es promover el respeto mutuo.

Es tiempo de hacer consciencia acerca de todos los aspectos que hoy en día debilitan el tejido social; en lugar de actuar primero hay que analizar la situación y encontrar una solución a los problemas.

 

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