Three, un proyecto de Phantogram con música profundamente personal

Texto: Emily Torres

Lo que comenzó como un chiste llamado Charlie Everywhere terminó por convertirse en el espectro de una destacada banda neoyorquina más conocida como Phantogram, cuyo exitoso proyecto musical ha extendido su popularidad por capturar sonidos un tanto fantasmagóricos, o si lo prefieren llamar como la jerga de la industrial musical sugiere: dream-pop o trip-hop.

Desde 2007, Phantogram ha lanzado cuatro EPs, así como cuatro álbumes, el primero de ellos Eyelid Movies, en 2009, Nightlife, en 2011, Voices, en 2014, hasta llegar hasta a su más reciente material titulado, Three, en 2016.

Por inercia, You Don’t Get Me High Anymore sea tal vez la primera rola que nos soltemos a escuchar, y aunque utilizada como una metáfora, rápido entendemos que la canción se remonta a una relación destructiva de la cual, afortunadamente, pudimos salir.

Y cuando pensamos que la realidad no podría ser más cruda que ahora, Phantogram nos abre las puertas de un mundo cruel con, bueno, ya saben, Cruel World, la cual inevitablemente nos llevará por nuestra mente a crear una escena en blanco y negro, donde el sol se esconde entre las nubes grises y las miradas de las personas, que pasan junto a nosotros, parecen llevar dentro de ellas mucho rencor.

Three está en el punto de ser ese material que nos pega fuerte en nuestra zona de confort, donde la vida diaria nos parece aburrida, las decisiones se convierten en necesidades y construir una buena reputación es nuestro pan de cada día.

Hablando un poco de manera personal, si tuviera el talento de estos chicos, la neta me hubiera gustado aventarme este álbum. Anteriormente, mis canciones favoritas eran Don’t Move y Black Out Days, pero desde que lanzaron Three, el álbum completo se ha vuelto en uno de mis favoritos del género.

Neta, escuchen Phantogram y si tienen la oportunidad vayan a verlos este miércoles 3 de mayo en el Auditorio Cinema del Río 70, aún pueden encontrar boletos para la presentación aquí. La voz que se carga Sara Berthal junto a los sintetizadores, riffs y movimientos de Josh Carter hacen de sus presentaciones un momento para viajar chido un rato.

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