Love: El romance más realista de la televisión

Texto: Jaime Rodriguez

El amor no siempre es como lo pintan en las películas. Estamos acostumbrados a comedias románticas que pecan de utilizar los mismos clichés: una chica (usualmente una que trabaja en una revista) conoce a un chico, se da una chispa entre ellos y empiezan a salir e incluso una relación, a la mitad de la película uno de los dos comete un error o sucede algo que los separa y al final hacen las pases. Tal vez las situaciones, los personajes y el setting cambien pero a final de cuentas todas esas historias suelen ser un poco desabridas.

Esto es algo que los creadores Paul Rust y Leslie Arfin saben, y con la ayuda del gran Judd Apatow, decidieron escribir Love, una serie de Netflix con tintes autobiográficos que nos enseña cuál es el lado oscuro de enamorarse. Apatow ya experimentó con torcer los tropes de este género previamente con Trainwreck de Amy Schumer y próximamente este año con The Big Sick de Kumail Nanjiani y Emily V. Gordon. Si para algo tiene ojo este productor de comedias es para historias de amor trágicas y divertidas y eso se refleja también en Love, la cual estrenó ya su segunda temporada.

La serie continúa con la historia de Gus (Paul Rust, también creador) y Mickey (Gillian Jacobs, Community), un par que intentó empezar una relación en la primera temporada pero después de ciertas complicaciones cayeron en cuenta de que tal vez no sería tan buena idea seguir juntos… por lo menos hasta el beso que cerró la temporada y que ocurrió justo después de que Mickey admitió tener adicción al sexo y el amor. Aquí va mi reseña de toda la temporada:

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La segunda temporada resuelve el mayor problema de la primera

Cuando conocimos a Gus y Mickey lo hicimos por separado, en primer episodio vimos la historia de cada uno desarrollarse hasta el momento en el que se conocen y de ahí tardó unos cuantos episodios más para que ambos cedieran a su atracción mutua y el camino hacia esto llegó a ser frustrante. En esta ocasión esta pareja dispareja comienza con la promesa de que ambos pasarán tiempo distanciados para no afectar a Mickey en su deseo de vencer su adicción. Afortunadamente no pasa mucho tiempo para que decidan darse una segunda oportunidad.

Aún así, en medio de todo esto podemos ver un par de episodios que se enfocan en su vida laboral individualmente, con Rust en el set de la serie Witchita y Mickey en su estación de radio satelital, pero a estos momentos son mínimos y a lo largo de la temporada los vemos pasar más tiempo saliendo a citas y conociéndose. Para bien o para mal. Los momentos donde ambos personajes están juntos son los que hacen la serie más interesante.

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El cuarto episodio es el mejor que ha hecho la serie

Shrooms es el nombre del episodio número cuatro y aquí vemos a Mickey deshacerse de las múltiples drogas que aún guarda en su casa y en el trayecto se encuentra con hongos alucinógenos, los cuales Gus nunca ha probado. Así, Mickey lo convence junto a Bertie y Randy (quienes también tienen una relación) de probarlos mientras ella los guía. Esta situación nos abre la puerta a ver cuáles son los miedos de estos cuatro personajes y de paso los mete en situaciones muy divertidas.

Creo que dentro de los bottle episodes que tanto abundan en la televisión este se volvió mi favorito gracias a la mezcla de sus temas serios, las conexiones que logra entre sus personajes y las risas que provoca. Desde Los Simpsons no era tan divertido ver a un coyote que se convierte en un guía espiritual.

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Love refleja al amor tal y como es: horrible y bello

La primera temporada la vi con un corazón roto y me cautivó en su momento por la precisión con la que mostraban a estos dos personajes conociéndose y los típicos errores que se cometen al comenzar una relación. La segunda temporada la veo mientras estoy en una relación nueva y los episodios donde Mickey y Gus comparten citas y momentos tiernos me llegaron a un punto tan personal como la primera lo hizo pero también las peleas y los problemas que se originan entre los dos personajes. Creo que Love es una serie con la que cualquier persona que haya tenido una relación en algún punto de su vida se puede identificar.

Si de adolescente veíamos en el cine comedias románticas que nos mostraban el amor o las relaciones de una manera muy idealista, Love contrasta esto y nos las pinta como lo que son en realidad: algo que te puede hacer feliz pero también te puede destruir.

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Mickey es el personaje más interesante de la serie

Los dos protagonistas tienen sus problemas propios que se derivan de sus experiencias pasadas pero estos son mucho más notorios en Mickey. Gillian Jacobs hace un excelente trabajo reflejando lo dañada que está Mickey gracias a sus problemas con el alcohol, las drogas y el sexo, dando una excelente actuación cuando el personaje está en sus momentos más vulnerables pero también cuando vemos el mejor lado de ella.

En un episodio el padre de Mickey llega de visita a la ciudad y en este podemos entender el porqué de muchas de las actitudes que ella toma ante la vida, de como busca relaciones con hombres tan problemáticos como ella y de cómo normalizaba sus adicciones en un principio. Este episodio es vital y llega en el punto más preciso de la serie, ya que cerca del final la vemos tomando algunas decisiones que no se podrían considerar muy sanas, y aunque es fácil juzgarla por esto, también podemos recordar este episodio y perdonarla por esto. A final de cuentas todos somos humanos y erramos y el hecho de que podamos ver a un personaje a través de ese filtro es un gran logro de parte de los escritores.

Hay personajes secundarios simpáticos… pero no tan desarrollados como quisieramos

Si han visto ya varias películas de Judd Apatow probablemente saben que uno de los elementos que no pueden faltar son los personajes secundarios y sus gags. Esto no es la excepción en Love, pues desde la primera temporada conocimos al grupo de amigos de Gus, sus compañeros de trabajo del set de Witchita, los compañeros de trabajo de Mickey y Bertie, su roommate. En casi todos los episodios vemos a estos personajes ser el comedy relief, el cual en veces es necesario gracias a las situaciones incómodas en las que nos adentran Mickey y Gus pero fuera de esto muchos terminan pareciendo unidimensionales.

Una gran excepción desde la primera temporada es Bertie (interpretada genialmente por Claudia O’Doherty), quien con sus comentarios torpes en los peores momentos brilla en cada escena. Como mencioné anteriormente, en esta temporada empieza una relación con Randy y aunque esto nos ayuda a conocer un poco más del personaje más allá de la simpática amiga de Mickey su subplot es limitada y no se siente del todo desarrollada. En parte entiendo que esto lo hacen para darle los reflectores a la pareja principal pero no estaría mal ver un poco más de ella en la siguiente temporada.

Otro de los puntos fuertes es Iris Apatow como Arya, la protagonista de la serie Witchita y alumna de Gus, quien tiene una divertida historia a mitad de la temporada al lado de Gus y James Spader como su papá.

En conclusión

Love es una serie que no se tenta el corazón y puede llegar a tocar las fibras más sensibles de los románticos que la ven pero lo mezcla efectivamente con una dosis de la típica comedia que encuentras en otros trabajos producidos por Judd Apatow. La manera en que la trama avanza va a hacer que muchos no aguanten y decidan verla completa en una sentada (personalmente soy culpable de esto). Si la comparamos más a una película de Apatow probablemente este sería el segundo acto y con la tercera temporada confirmada por Netflix para el próximo año definitivamente no nos podemos perder el desenlace de esta historia de (des)amor.

Puedes encontrar todos los capítulos de Love a través de Netflix.

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